lunes, 2 de agosto de 2021

Plomo, el enemigo silencioso de las infancias y el ambiente

Muchas veces pensamos que por prohibir un contaminante es suficiente para reparar el problema, lamentablemente, en algunos casos no lo es. En el mundo hay cerca de 800 millones de menores de edad con intoxicación por plomo. Por eso, en esta columna ambiental, vamos a ver qué tan eficiente es simplemente prohibir un contaminante.

    El plomo es un metal pesado que es ampliamente usado debido a su fácil uso o ductilidad. Se utiliza hoy en día como cubierta para cables, ya sea la de teléfono, de televisión, de internet o de electricidad. Sin embargo, su fama viene de haber sido un componente de los combustibles fósiles (nafta particularmente), altamente contaminante. Cabe agregar, que el plomo no es un compuesto que este naturalmente en nuestro organismo, por lo que se lo considera un elemento extraño y, para la Organización Mundial de la Salud (OMS) “ninguna cantidad es recomendable y toda cantidad es peligrosa”. Como agravante, este metal no se metaboliza (degrada) sino que se deposita y permanece, no solo en el ambiente, si no en cuerpos, dado que “reemplaza” al calcio. Esto último se refiere al lugar primordial que ocupa el calcio a nivel de sinapsis o conexión de las células nerviosas, si justo el plomo se encuentra en el lugar donde debería haber calcio, esta toma su lugar. Haciendo que las señales entre células y neuronas no se transmita, lo que provoca un encogimiento del cerebro. Esta acumulación puede causar problemas graves en el sistema nervioso e incluso la muerte. En particular, la población más vulnerable corresponde a las infancias debido a que al estar en etapa de desarrollo, tienen mayor absorción y menor excreción, además que pueden tener ciertos hábitos como llevarse las manos y otros objetos a la boca.

    Dado estos efectos sobre la salud de las personas y los ambientes, el plomo está prohibido en combustibles y pinturas en varios países del mundo y particularmente en nuestro país está prohibido en los combustibles desde el año 1996 y en pinturas desde el año 2004. Sin embargo, pese a que los niveles en la atmósfera de este elemento químico están reduciéndose, sus efectos aún hoy en día afectan a la población mundial. Se estima que, según Unicef y la ONG Internacional “Pure Earth”, que la intoxicación por plomo es un problema tan grave y tan global que 1 de cada 3 niños y niñas en el mundo, es decir, 800 millones de menores de edad a nivel mundial, tienen niveles de plomo en la sangre iguales o superiores a 5 microgramos por decilitro (µg/dL), el nivel en el que es necesaria una intervención médica de urgencia. Según estas fuentes, el mayor daño se presenta en bebes e infancias menores de 5 años de edad, debido a que sus cerebros todavía no han tenido oportunidad de desarrollarse plenamente, causando daños irreparables como deterioro neurológico, cognitivo y físico para toda la vida. Además, la OMS advierte que en adultos puede causar daños a largo plazo y aumentar el riesgo de hipertensión arterial y lesiones renales.

    Claro que no todo el plomo contaminante fue debido a la gasolina, aunque su impacto claramente fue muy fuerte. Otra fuente de contaminación son las baterías de plomo, que todavía algunos autos más antiguos tienen. Su disposición y/o reciclaje ineficiente puede resultar en grandes cantidades de plomo contaminando los suelos y luego las aguas subterráneas o superficiales. Otras son debido al agua procedente del uso de tuberías fabricadas con plomo, la pintura a base de plomo (prohibida en nuestro país), las soldaduras de plomo en latas de alimentos y el plomo en especias, cosméticos, juguetes y otros productos de consumo.

    Dentro de cada país, las infancias más vulnerables son aquellas de familias de bajos recursos.

    En la actualidad, este tema está haciendo eco alrededor del mundo y encendiendo todas las alarmas. Unicef recomienda, en torno a la “justicia ambiental”, realizar acciones coordinadas en diferentes “esferas”, desde el monitoreo en sangre de plomo, la prevención en la exposición de infancias a productos que contengan plomo y, asegurar el correcto reciclaje de baterías y elementos que puedan contener este compuesto.

Lamentablemente, hemos generado como especie muchos enemigos silenciosos que nos atacan por nuestras acciones. Sin embargo, nunca es tarde. Y es fundamental que el número de personas afectadas por contaminación por plomo baje drásticamente.



miércoles, 21 de julio de 2021

No es la misma lluvia la que inunda Europa que la que crean en Emiratos Árabes

Esta semana que pasó vimos como un mismo evento climático puede ser catastrófico y extremo o altamente buscado al mismo tiempo. Mientras en Alemania las inundaciones costaron mas de 100 muertos y 1300 desaparecidos, en Emiratos Árabes Unidos siembran nubes de lluvia para terminar con la sequía. Por eso hoy, en esta columna ambiental vamos a hablar de extremos, clima y cambio climático.

    Al vivir en un planeta tan inmenso como nuestra querida Tierra sabemos que los contrastes son fundamentales para la vida en esta, los blancos y negros en sí no existen y es una amplia gama de grises la que gobierna. De esta manera, mientras en varios países europeos las fuertes tormentas causaron inundaciones que resultó en más de 100 fallecidos y 1300 desaparecidos, en Emiratos Árabes Unidos, la sequía y las altas temperaturas de más de 50 C° han llevado a crear lluvia el mismo día que las inundaciones.

    Pero vamos por partes, desde lo más malo a lo más innovador para que la persona lectora se lleve un registro contrastante e interesante al terminar de leer esta columna.

    El pasado miércoles y jueves, Alemania, Bélgica y Luxemburgo reportaron precipitaciones de más de 150 mm/24 horas de intensidad (cantidad de agua de lluvia por tiempo), lo cual, en resumidas cuentas, significa mucha cantidad de agua en poco tiempo. Este tipo de eventos, según meteorólogos alemanes, sucedió debido a que esa región quedó “atrapada” en una región de alta presión, por lo que la tormenta no pasó y su estadía en un solo lugar causó desastres. Se han reportado hasta el momento más de 100 muertes y 1300 desaparecidos. Con al menos 200.000 personas sin suministro eléctrico ni agua, se han cortado rutas y colapsado líneas férreas, derrumbado casas e inundado sótanos, donde familias enteras han quedado atrapadas. Las ciudades no pudieron contener esta cantidad de agua, pero, ¿esto es normal?

    Según reportes oficiales alemanes, este fenómeno climático que detallé anteriormente (de las altas presiones) suele ocurrir una vez cada 100 años, sin embargo, existen reportes de personas afectadas por las inundaciones que afirman que en el año 2016 también sufrieron de este tipo de catástrofes. Entonces, ¿será que hace ciertos cientos de años no había la cantidad de gente suficiente para que apreciara el impacto de estas grandes cantidades de agua, el crecimiento de las urbes aumentó el efecto de las lluvias, hay una mayor recurrencia o frecuencia por cambio climático o una mezcla de todas las anteriores? Lo que si sabemos es que el clima en sí (temperatura y precipitación) no son ni buenos ni malos, son componentes del enorme sistema que llamamos hogar, nuestras acciones como especie modifican los ambientes y sus climas, pero en sí, la lluvia y la temperatura no son ni buenas ni malas.

    Y para reafirmar esto último que digo, el pasado miércoles y jueves (también), se registraron fuertes lluvias en varias regiones de Emiratos Árabes Unidos (EAU, que, según el Centro Nacional de Meteorología emiratí se llevaron a cabo operaciones de siembra de nubes para aumentar las precipitaciones debido a las olas de calor de más de 50C° en el país. Estas zonas “siempre” fueron desérticas y calurosas (las comillas son porque hablo a escala de menos de 10mil años), pero, el crecimiento poblacional de las urbes como Abu Dabi, Dubái y Sharjah significa que haya más personas que sienten el impacto del calor y la sequía, por lo que la lluvia en grandes cantidades en este caso es una bendición más que una catástrofe. Queda preguntarnos ¿existirá algún “efecto mariposa” relacionado a modificar directamente el clima haciendo que llueva? ¿qué efectos veremos en el largo plazo de este tipo de prácticas? Recordemos que, esos ambientes son importantes por la función que tienen a escala planetaria, por ejemplo, gracias al desierto del Sahara existe el Amazonas, que será tema para otra columna, pero, no olvidemos que estos ambientes son así por algo y nosotros como especie somos los que nos ponemos en los lugares.

A modo de cierre, esta claro que todo es relativo, pero, deseo que esas personas desaparecidas en Europa y tantos otros países en distintos continentes por razones climáticas u otras puedan volver pronto con sus familias.


Como un minúsculo país del Pacífico nos pone en jaque ambiental

Hace una semana nos preocupamos sobre la posibilidad de realizar extracción de petróleo por medio de fracking o fractura hidráulica en el mar (off shore) en Mar del Plata, pero hoy, esto parece pequeño en comparación de una nueva forma de extracción marítima que pone en alerta a la comunidad ambiental mundial. Por eso hoy, en esta nueva columna ambiental, vamos a hablar sobre la minería en altamar.

    Nauru, una pequeña nación insular en el océano Pacífico que exige desde hace algunos años que se le permita realizar minería en el fondo del mar. Esto pone en alerta al mundo científico ambiental debido a que puede desencadenar una serie masiva de extracciones mineras en el fondo del océano, lo cual puede tener grandes impactos ambientales. Lo que se quiere extraer específicamente son unos denominados “nódulos” que son ricos en cobalto y otros metales valiosos que podrían ser útiles para baterías y sistemas de energía renovable. Todo esto potenciado por la necesidad de una transición hacia una economía libre de combustibles fósiles.

Lamentablemente, aun no se tiene tanto conocimiento científico sobre cómo se comportan las llanuras abisales o del fondo marino, pero se estima que son ecosistemas altamente complejos, ricos en biodiversidad y delicados, por lo que, y regidos por el principio precautorio, no se aconseja realizar este tipo de actividad.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) cuenta con distintas comisiones o secretarías que se encargan de distintos temas, entre ellas se encuentra la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (AIFM) que supervisa el fondo de los océanos. Por su parte Nauru, ha activado una cláusula de “letra chica” que podría acelerar el proceso minero, una subcláusula de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar que permite a los países apretar un "gatillo" acelerador de dos años si sienten que las negociaciones van demasiado lentas. Este país en asociación con la empresa minera DeepGreen, sostienen que la comunidad internacional tiene el "deber" de hacer este movimiento para ayudar a alcanzar la "certeza regulatoria". Entre las justificaciones de este país se encuentra su vulnerabilidad ante el cambio climático (por la elevación del nivel del océano Nauru puede desaparecer) y su “buena voluntad” por las energías renovables.

Mientras tanto, el Fondo Mundial para la Naturaleza exige que la prorroga se mantenga para poder, al menos, tener un mayor entendimiento de los posibles impactos que pueda traer esta actividad. Y, la ONU y el AIFM dicen que ninguna empresa submarina debería comenzar a minar en los próximos años.

Por el momento, Nauru se volvió tema de interés a nivel internacional y nos pone a recapacitar hasta donde el uso de energía renovables no puede llegar a ser igual o más perjudicial que los combustibles fósiles. Claro, que, si ponemos en la balanza, las emisiones de Gases de Efecto Invernadero son un problema que hay que cortar ya y el uso de energías no contaminantes es necesario. Pero, hay que poner el ojo en que la generación de estas no sea un perjuicio.

El camino a la sustentabilidad no es en línea recta, aún debemos pasar algunos obstáculos, sobre todo relacionados a la falta de entendimiento científico de algunas zonas de nuestro planeta. La investigación y avance tecnológico deben ir de la mano con la comprensión de nuestro mundo. Por lo pronto, aún nos queda esperar para ver que pasa también con la Evaluación de Impacto Ambiental en “La Feliz”.

jueves, 1 de julio de 2021

El COVID 19 no fue bueno para el ambiente tampoco

Pese a que se pensó que el año 2020 fue mejor ambientalmente que sus predecesores debidos a la cuarentena mundial causada por el virus SARS-COVID 19, la realidad fue bastante desilusionante. Por eso en la columna ambiental de hoy vamos a ver qué paso en el 2020 que recién ahora, por comparación de datos, nos estamos enterando.

 

    El año 2020 fue un año que quedará en el recuerdo de la gente debido a la pandemia ocasionada por el virus SARS-COVID 19 y pese a que se pensó que debido al freno mundial o “lock down” el ambiente iba a recibir un respiro, lo cierto es que no fue así. Cuando hablamos de un respiro para el ambiente nos referimos a que hayan disminuido las emisiones de gases de efecto invernadero, como dióxido de carbono (CO2), oxido nitroso (NO2), vapor de agua, metano (MH3), entre otros; que hayan cesado o disminuido las actividades que impactan al ambiente, como la tala de árboles o deforestación y/o a que la cantidad de residuos plásticos arrojadas al mar hayan disminuido. Sin embargo, al ver los datos del año pasado con respecto al 2019 y al 2021, se llega a una conclusión que será para el final de esta nota.

    Pero vamos por partes. Primero, vamos a explicar algunos conceptos para entender algunos puntos importantes. Todos los años existe el “día de sobregiro” o “Overshoot Day” el cual se refiere a la fecha en que la humanidad alcanza el límite de los recursos de la naturaleza, excediendo lo que los ecosistemas de la Tierra pueden regenerar en el año. Si este año llega más tarde que temprano es mejor y lo ideal sería que algún día deje de existir, de manera que nunca estemos consumiendo los recursos del año siguiente.

    El día de sobregiro para el año 2019 fue el 19 de Julio, mismo día que se estima para este año 2021, mientras que para el 2020 fue el 19 de agosto, eso es bueno, interesante, pero, ¿realmente bastó? Bueno, lamentablemente no. Según el Espacio Mundial de la Situación Ambiental (WERS por sus siglas en inglés) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el balance ambiental da positivo en contaminación. Siendo el año 2020 el que más gases de efecto invernadero genero desde 1958. Entonces, ¿cómo puede ser que pese a no haber consumido tan rápido todos los recursos (o llegado después al día de sobregiro) hayamos emitido más gases de efecto invernadero? Para responder esto debemos recordar que el día de sobregiro constituye un modelo, una simulación de la realidad para tener una idea de cuánto estamos o no consumiendo en relación a cuánto se puede renovar el planeta. Un mes de diferencia entre año y año no conlleva a una victoria ambiental, la “aguja” de nuestra balanza ambiental necesita de varios años donde nos retrasemos varios meses en este sobregiro.

    Por otro lado, o mejor dicho en adición, el año 2020 ha traído consigo una nueva forma de generar basura y plásticos que terminan en el océano, las mascarillas o barbijos y la mayor utilización de productos descartables debido a su seguridad frente a la disminución de contagios, trae consigo un retroceso en las políticas ambientales de incentivo a elementos reutilizables, pese a que puede haber elementos sanitizados y reutilizables, muchas personas utilizan barbijos de tela. No solo son más económicos y ambientalmente amigables, si no que muchas veces vienen con diseños más cómodos que las mascarillas descartables. Por último, durante 2020, la pérdida de bosques nativos en el norte de Argentina fue de 114.716 hectáreas versus 80.938 hectáreas durante el año 2019 en cuatro provincias del norte del país. Esto último es información revelada por parte de una ONG ambientalista por medio de medición con imágenes satelitales.

A modo de conclusión tomo una frase dicha en una de las ultimas reuniones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) “un medio ambiente saludable es un requisito indispensable para que las personas sean más saludables”. En definitiva, el año 2020 fue un año sin salud para la humanidad y el ambiente. 

miércoles, 23 de junio de 2021

Las bombas de semillas pueden ser un problema...

En la columna ambiental de hoy vemos por qué el mensaje de tirar semillas al costado de la ruta y las famosas “bombas de semillas” en realidad pueden ser muy peligrosas para el medio ambiente.

    Desde hace un tiempo se puede ver en redes sociales imágenes que alientan a las personas a tirar semillas de frutas comestibles en los costados de la ruta para “reforestar” como solución ambientalmente amigable a la falta de árboles. Sin embargo, este mensaje es bastante peligroso para el ambiente y sus ecosistemas. Vamos a ver por qué no es tan buena idea tirar semillas donde sea.

    Primero, vamos a definir qué es un ecosistema para poder ubicarnos y contextualizar mejor. Un ecosistema es un “sistema biológico constituido por una comunidad de seres vivos y el medio natural en que viven.” y existen muchos tipos de ecosistemas. Hay sistemas ecológicos acuáticos lacustres, marinos, de selva, de bosque, de pastizal, de desierto, entre otros. Cada uno de estos ambientes tiene características propias climáticas (temperatura y precipitación) que hace que las especies de flora y fauna que la componen estén habituadas a vivir ahí. Por ejemplo, en los desiertos, debido a los escases de agua y altas temperaturas, las plantas están adaptadas con hojas reducidas para no perder agua, estas hojas pequeñas muchas veces pinchan para defenderse de herbívoros y aquí tenemos el por qué de las espinas. O, por ejemplo, la gran altura de los arboles en los bosques y selvas para poder recibir luz solar para “alimentarse” por medio del proceso de fotosíntesis. O animales totalmente blancos para camuflarse en la nieve, como los osos polares. Cada ser vivo tiene su característica en coherencia con el ambiente donde vive y forma una red interconectada y equilibrada con su entorno y los demás organismos vivos.

    Entonces, ¿es correcto plantar árboles de mandarina proveniente de las zonas tropicales de Asia en los pastizales de la región pampeana? ¿es correcto plantar árboles donde no los había por características naturales? Claramente, no. Puesto que esto puede afectar enormemente el equilibrio de los ecosistemas nativos, que, por cierto, ya están bastante alterados y de pastizales pampeanos nativos solo nos quedan los costados de las rutas.

    Ojo, estas ideas de querer hacer las cosas de buena fe desde el desconocimiento no es algo que esta mal en sí. Es loable que las personas deseen ambientes lindos y sanos, llenos de verde y vegetación. Pero el manejo y funcionamiento de los sistemas complejos como los ecosistemas en donde hay tantas variables por y para tener en cuenta no es tarea fácil.

    Es más, muchas veces algunas políticas de Estado (no hablo de una región ni país en particular) propician la simplificación de estos sistemas complejos en nombre de la “conservación”. Pensemos el siguiente ejemplo, se quema un bosque y se pierde toda su riqueza natural, ¿es suficiente con plantar árboles nativos para restaurar o volver a como estaba antes del incendio ese sistema? Lamentablemente no. Puesto que un bosque es mucho más que los árboles que la conforman, son todas las especies de flora y fauna asociada, como pasturas, arbustos, otras especies de árboles, líquenes, animales mamíferos, reptiles, aves, insectos, hongos, y la lista sigue y sigue. Y encima, esta lista es particular y única para cada tipo de ecosistema.

    Últimamente, también, se han visto noticias de “bombas de semillas” para “apalear el cambio climático” pero son semillas de plantas exóticas en ambientes nativos, eso nunca termina bien. La tarea de conservar un ambiente, y no hablemos de restaurar o recuperar, es una ardua asignatura que requiere de conocimiento adecuado profesional interdisciplinario (biólogos/as, ingenieros/as ambientales, geólogos/as, entre otros) para el completo entendimiento de los ecosistemas.

Aplaudo el compromiso y el interés de todas esas personas que han compartido esas imágenes y noticias de bombas de semilla, pero desafortunadamente (y ojalá lo fuese) no es tan fácil como comer frutas y tirar semillas. Seamos conscientes, aprendamos, sigamos siendo curiosos y curiosas, vamos por buen camino.

¿Criptomonedas o criptocontaminación?

En la columna ambiental de hoy reflexionamos sobre que tan ecofriendly son las criptomonedas como el Bitcoin.

    Últimamente se habla mucho sobre las criptomonedas debido al desplome financiero del Bitcoin tras los anuncios del creador de la empresa Tesla, Elon Musk. Este análisis que se hace ha llegado hasta los cuestionamientos ambientales, ¿realmente el Bitcoin es ecofriendly o ambientalmente amigable?

    Antes de resolver esta duda, vamos a ver, de manera muy simplificada, qué es una criptomoneda y cómo funciona. Básicamente una moneda de este estilo es una moneda virtual electrónica que no tiene representación física como monedas o billetes que estamos acostumbrados a utilizar. Para que la criptomoneda exista, contamos con el “ecosistema” Bitcoin, formado por una red de usuarios que se comunican entre sí utilizando un protocolo encriptado (por eso cripto) a través de internet. La cantidad de Bitcoins es limitada y la obtención se realiza por medio de un proceso que se denomina “minería de Bitcoin”. Un mundo diferente al que estamos habituados. Su atractivo radica en las bajas tasas de pago que proporciona.

    Para que esta minería funcione es necesario contar con programas computacionales específicos y mega procesadores, que a veces tienen el tamaño de habitaciones enteras, para realizar las operaciones criptofinancieras. Estas computadoras gigantescas consumen una gran cantidad de energía eléctrica y uso de internet, lo cual no son buenas noticias para el ambiente. Pero vamos por partes.

    En cuanto al consumo energético, la estimación de consumo potencial varía según el tipo de criptomoneda (sí, hoy en día existen más de 10.000 monedas virtuales en todo el mundo y va en aumento), pero según cifras brindadas por el Centro de Energía Alternativa de la Universidad de Cambridge, el Bitcoin consume más energía en un año que Argentina, tal así que, si esta moneda fuera un país, estaría entre los 30 principales países consumidores de energía del mundo. Según este estudio, el consumo está en 150 TWh y las estimaciones máximas y mínimas varían entre 516 TWh y 47 TWh, respectivamente.

    Siguiendo, en cuanto a consumo de internet, se sabe que cada vez que “Googleamos” algo emitimos 0,2 gramos de CO2 (Dióxido de Carbono) esto significa que el efecto invernadero provocado por mil búsquedas equivaldría a conducir un coche durante un kilómetro. Sin embargo, Bitcoin lo exacerba. Las emisiones de carbono anuales de las criptomonedas son actualmente equivalentes a 7.000 millones de celulares cargándose, considerando uno por habitante del mundo.

    Está bien que el 40% de las formas de generación de energía que se utilizan para las monedas virtuales es por medio de energías renovables, y eso es muy bueno. Pero, si vemos uno de los informes de Cambridge Center, más de 90 TWh de Bitcoin se obtiene por medio de energías no renovables. En otras palabras, el consumo de electricidad proveniente de energías no renovables equivale aproximadamente al consumo de 10 millones de hogares durante el año.

Si las criptomonedas se acercaran a un nivel de adopción generalizada, como sucede con el papel moneda, la demanda de energía para las transacciones probablemente se dispararía tal como indican todas las proyecciones. Claro que, esta columna no dice que el papel moneda no traiga sus efectos al ambiente, después de todo, el papel se crea a partir de la celulosa de los árboles y tanto la deforestación como la creación del dinero genera grandes impactos ambientales como contaminación y cambio climático. Pero esa es historia para otra columna…

domingo, 6 de junio de 2021

No hay planeta B

En la columna ambiental de hoy, a un día del Dia Mundial del Ambiente, hacemos un recorrido histórico de todas las cumbres ambientales que ha habido y reflexionamos cuanto hemos (o no) avanzado en materia ambiental.

    Proteger y mejorar el ambiente es cuidar nuestra salud y la de nuestro planeta, con esta premisa todos los 5 de Junio se celebra el Día Mundial del Ambiente. Esta fecha emblemática se crea en el año 1974 por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) dos años después de la primera cumbre mundial que trata la temática ambiental, la cumbre de Estocolmo.

    La Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano o Cumbre de la Tierra fue muy importante debido a que sentó las bases para la concientización y cuidado del ambiente. A partir de esta conferencia luego vendrían los protocolos ambientales internacionales, los artículos sobre el tema en nuestra Constitución Nacional y las leyes ambientales de presupuestos mínimos. Se celebró en Estocolmo, Suecia entre los días 5 y 16 de Junio de 1972 y participaron representantes de 113 países, 19 organismos intergubernamentales, y más de 400 organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales. Como resultado se generó una Declaración de 26 principios sobre el ambiente y el desarrollo, un plan de acción con 109 recomendaciones, y una resolución. En sus apartados se trata el tema de la responsabilidad internacional en materia de contaminación y cambio climático, los cuales se transformaron en programas de seguimiento de la ONU junto con la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

    Luego de algunos años, en 1980, la creciente preocupación mundial sobre el deterioro de la Capa de Ozono puso en alerta al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y a la comunidad científica internacional. Por lo que en 1988 se firma el Convenio de Viena para la Protección de la Capa de Ozono, ratificado por los 33 países de América Latina y el Caribe, donde se crea un compromiso por adoptar medidas legislativas o administrativas en contra de actividades que puedan producir efectos adversos en la capa de ozono. En el mismo año se crea el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), un foro para el estudio del calentamiento debido al efecto invernadero y los cambios climáticos mundiales, actualmente sigue en vigencia y todos los años suben informes completos y actualizados disponibles online para toda persona que desee leerlos.

    En 1989 se adoptó la Declaración de Helsinki sobre la protección de la capa de ozono. También entró en vigor el Protocolo sobre Sustancias que Erosionan la Capa de Ozono o Protocolo de Montreal. Pese a que el uso de cosas que liberen las sustancias CFC-11 (Clorofluocarbonados) que destruyen la Capa de Ozono tenían meta de cese para el año 2010, en la actualidad siguen siendo un problema debido a que también son considerados Gases de Efecto Invernadero (GEI), y se estima que el poder destructivo de una tonelada de CFC-11 equivale al de cerca de 5.000 toneladas de Dióxido de Carbono (CO2) .Los esfuerzos para informar sobre los efectos de los cambios climáticos se incrementaron aún más durante la Segunda Conferencia Mundial sobre el Clima celebrada del 29 de octubre al 7 de noviembre de 1990. En su Declaración ministerial, la Conferencia mencionó que el cambio climático constituía un problema global de carácter singular que requería una respuesta global.

    Luego, en 1992 se celebra en Río de Janeiro, Brasil otra gran cumbre como la de Estocolmo llamada Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo con la participación de 158 países. El acontecimiento más importante de la Conferencia fue la apertura para la firma de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) donde se debía estabilizar las concentraciones atmosféricas de GEI  a un nivel que evitara una interferencia humana peligrosa con el sistema climático. Por último, en 1997, se firma el Protocolo de Kioto en Japón donde se establece que la temperatura media global no debe llegar a un aumento mayor a 1,5ºC.

Ya han pasado varias décadas desde la primera convención. Sin embargo, en la actualidad ya tenemos refugiados debidos al cambio climático. Estamos dentro del mismo. En este nuevo día del ambiente, invito a que veamos como pasar de las firmas a la acción.



jueves, 3 de junio de 2021

Bee Happy

Hay quienes dicen que Einstein dijo “la vida sin abejas sería un desastre global, al hombre sólo le quedarían cuatro años de vida. Sin abejas, no hay polinización, ni hierba, ni animales, ni hombres”. Pese a que no hay registros fiables de que este gran científico haya dicho esto, la frase es muy verdadera. Los polinizadores son fundamentales para la vida en la tierra y en la columna ambiental de hoy vamos a hablar del Día Mundial de las Abejas (Bee day en Ingles).

    El jueves 20 de mayo fue el Día Mundial de las Abejas (Bee Day en Ingles) y otros polinizadores, fecha que fue creada en el año 2017 por la Organización de Naciones Unidas (ONU) para concientizar sobre la importancia de los polinizadores, las amenazas que sufren y su importancia para el desarrollo global. Pero, vayamos por partes, ¿qué son los polinizadores? Estos son animales que transportan polen desde las flores macho de las plantas hacia las flores hembras, ayudando a que las flores puedan fecundarse para formar los frutos que contendrán las semillas de futuras plantas. Las plantas que tienen flores se denominan Angiospermas y en esta clasificación se encuentran toda la flora menos, por ejemplo y para mencionar algunos, los pinos, cedros, enebros, entre otros. En Latinoamérica toda la flora nativa que existe tiene flor por lo que puede ser polinizada. Estos animales son tanto insectos como abejas, abejorros, mariposas y moscas entre otros, como algunas aves como los colibrí o, a veces llamados, “pica flor” por su condición de polinizador, también mamíferos como algunas especies de murciélagos ayudan a la fecundación de la flora. Entonces, ¿estos animales polinizan a sabiendas de manera intencional? En realidad, muchas veces la polinización ocurre como efecto colateral. Por ejemplo, las abejas van de flor en flor recolectando polen para fabricar la miel con la que se alimentan, en el pasaje entre planta y planta parte del polen cae haciendo que se produzca la fecundación. Con el colibrí, algunas especies de murciélagos, mariposas y algunas especies de polillas pasa algo similar, estos se alimentan de néctar de las flores y al introducir su pico o probóscide retraible (o trompa, sí, los elefantes no son los únicos que tienen trompa, aunque el de estos es más grande que la de las mariposas) en varias plantas los restos de polen de una flor pueden pasar a otra flor.

    La polinización de esta manera ayuda a las plantas debido a que pueden entrecruzar material genético con ejemplares que están más lejos de lo que el viento puede transportar el polen de manera eficiente. Cuanta mayor mezcla genética hay mayor valor de biodiversidad, lo que ayuda a las plantas a mejorar su calidad de especie. De esta manera, y para poder lograr atraer a los polinizadores, algunas especies de flora tienen distintos métodos para lograrlo. Por ejemplo, algunas flores tienen una suerte de “pista de aterrizaje” para polinizadores que se ve en algunos espectros de luz que a veces no podemos ver, pero las abejas y los demás polinizadores sí. El aroma de algunas flores, tan dulce y tan lindo, también es una técnica que usan para atraerlos. Así como los colores y formas particulares que es específico para distintos tipos de polinizadores.

    Sin embargo, pese a que este mecanismo natural es planeado y equilibrado, las acciones humanas pueden crear un desbalance en la cantidad de animales polinizadores y en la cantidad de plantas a polinizar. Por ejemplo, con el sobreuso de agroquímicos como pesticidas que matan a estos importantes insectos. O la deforestación que merma con las plantas nativas haciendo que los polinizares no tengan qué comer haciendo que su población disminuya y consigo también, como un efecto creciente, las especies de flora que puedan haber quedado. Entonces, la pérdida de hábitat y el uso de pesticidas son las principales causas. Esto es muy importante, debido a que las plantas son parte fundamental de nuestra alimentación y proveedoras del oxígeno que respiramos, en definitiva, son vitales para nuestra existencia y la existencia de toda la vida en la Tierra.

Por esta razón, y dado que las abejas y otros polinizadores son fundamentales para el equilibrio del sistema biológico mundial es que se pide conciencia, cuidado y protección de estos pequeños pero importantísimos animalitos.



martes, 25 de mayo de 2021

Hablemos de plástico

En la columna ambiental de hoy vamos a ver qué es el plástico, qué daños causa al ambiente y qué podemos hacer para disminuir la cantidad de plástico.

    Cada vez salen más y más noticias que hablan de los peligros del plástico a nivel mundial, sus efectos para el ambiente, sus hábitats y los seres vivos que viven en ellos. Pero, ¿estamos conscientes y sabemos qué es en verdad el plástico? Hoy vamos a responder a esta y otras preguntas.

    Primero que nada, vamos a definir qué es el plástico, es un material constituido por compuestos orgánicos (derivados del petróleo en su mayoría), sintéticos o semisintéticos que tienen la propiedad de ser maleables. Esta propiedad hace que hoy en día todo lo que tengamos posea plástico o esté compuesto de este. Si miran a su alrededor mientras leen esta columna van a ver seguramente una jarra, un mate, un recipiente de algún producto alimenticio, productos de limpieza, bolsas, cigarrillos, zapatillas, carteras, cuadernos, lapiceras, todo con plástico. Incluso ahora con la pandemia provocada por el virus SARS-Covid 19 quizás veamos algún que otro barbijo en nuestra casa, también de este material.

    Claro que la mayoría de estos elementos compuestos por plástico son de corta duración o descartables, los usamos o terminamos el contenido del recipiente de este material y lo disponemos como residuo, entonces, ¿A dónde se va todo ese plástico que tiramos?. La mayoría termina en ríos y luego en los océanos donde se degradan y se transforman en microplásticos (pequeños fragmentos, de menos de 5 milímetros o 0,5 centímetros). Estos últimos son consumidos por la ictiofauna (mayormente por peces) y luego por nosotros/as afectando la salud de la fauna marina y la nuestra. Hoy en día se estima que hay 14 millones de toneladas (Tn) de microplástico en el fondo del mar y alrededor de 150 millones de toneladas de plástico ya flotan en nuestros océanos, considerando además ocho millones de toneladas adicionales que ingresan al agua cada año, son números tan grandes que cuesta imaginarlo.

    Entonces, ¿qué soluciones hay para este problema? Entre las soluciones más mencionadas se encuentra el reciclado de los plásticos, transformar los ya usados en nuevas cosas. Sin embargo, no todos los plásticos se pueden reciclar y la cantidad de veces que se puede realizar este proceso es limitada. Depende también de si el elemento que deseamos reciclar tiene un solo tipo de plástico o muchos distintos. Por ejemplo, si miramos una zapatilla veremos que la zuela es de un tipo y la plantilla de otro, los cordones de otro y así. Muchas veces separar los distintos plásticos no es tarea fácil y dificulta el reciclado. Sin embargo, siempre que se pueda es una buena opción. En relación a esto, algo que podemos hacer en nuestros hogares son las denominadas “Botellas de amor” que consiste en rellenar botellas de bebidas de plástico con envoltorios plásticos e ir aprisionando para que quede bien compactado. De esta manera, estas botellas luego pueden llevarse a un centro de reciclado, las cuales luego serán transformadas en “madera plástica” la cual se usa para la construcción y para la confección de muebles. También, se pueden reutilizar ciertos envases para usos cotidianos o contenedores, como los potes de quesos crema o yogurt que pueden ser utilizados para guardar cosas y otros alimentos o usar bidones de plásticos como macetas. Por último, podemos disminuir nuestro consumo de plástico al utilizar productos reutilizables, como botellas o barbijos de tela, entre otros.

El plástico se encuentra naturalizado en nuestro día a día, pensamos que no podemos vivir sin este, pero recordemos que sólo se utiliza desde hace 100 años, lo cual es poco si tenemos en cuenta que la humanidad tiene más de 10.000 años de antigüedad. Digamos NO a los plásticos de un solo uso.



viernes, 14 de mayo de 2021

Cuando la calidad de vida cae para el medio ambiente, cae para el ser humano.

En la columna ambiental de hoy evaluamos cómo es nuestra calidad de vida ambiental argentina según investigadores/as de CONICET.

    En distintas ramas de la ciencia se utilizan “índices” para medir distintas cuestiones, estos son medidas adimensionales (es decir que no tienen unidades como kilo, pesos, metros, horas, entre otros). Por otro lado, en materia ambiental se suele usar mucho el concepto de “calidad de vida” para referir a si hay un buen ambiente o no, y con buen ambiente se habla de aire limpio, agua potable disponible y agua limpia en general, presencia de vegetación nativa, arbolado, entre otros, mientras que con mala calidad de vida ambiental se hace referencia a si hay problemas ambientales como contaminación de suelo, agua y/o aire, si hay falta de agua, falta de vegetación nativa, incendios, inundaciones, sequías, y la lista sigue. Entonces, si combinamos los conceptos de “índice” y de “calidad de vida ambiental” tendremos el “Índice de Calidad de Vida Ambiental” (ICA) en el cual se puede medir cuán bien o mal se vive en distintos lugares en función de su confort ambiental.

    En Argentina, dicho índice fue desarrollado por los investigadores Velazquez y Celemin de CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) en el año 2010 a través de un estudio (que se encuentra disponible en internet para su descarga y lectura) que analiza la calidad de vida ambiental y realiza el ICA para todos los departamentos de todas las provincias del país. Se detalla en el mismo la metodología, resultados y conclusiones para cada región del país y unidad departamental. A continuación, vamos a resumir algunos puntos interesantes de este estudio.

    Las medidas o parámetros que usaron para calcular el ICA constan de una clasificación de tres categorías subdivididas en subcategorías. Estas son “recursos recreativos de base natural”, como playas, parques, bosques, lagos, ríos, entre otros; “recursos recreativos antrópicos”, como museos, teatros, centros deportivos; y “problemáticas ambientales” que son problema que afecta y dificulta la posibilidad del derecho humano de tener un ambiente saludable, y se usan (para este estudio) el uso de agrotóxicos, la minería, la contaminación, el ruido y la congestión, las localizaciones con externalidades negativas, la inseguridad, los basurales, los asentamientos precarios, sismos, inundaciones, volcanes, tornados y la inconformidad climática.

    Los resultados son expuestos por región en tablas y mapas que llevan una colorimetría tipo semáforo donde los departamentos en color rojo son los que peor calidad ambiental tienen, amarillo es calidad intermedia y verde es calidad alta. Vamos a centrarnos en la región pampeana comprendida por las provincias de La Pampa (particularmente), Córdoba, Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos. Para esta región, la mejor calidad ambiental se presenta mayormente en las sierras de Córdoba, también se destacan en verde intenso los corredores fluviales de Entre Ríos y el delta del Paraná, en Buenos Aires toda la zona de la Costa Atlántica, también en Santa Fe ciudad y en los departamentos Caleu- Caleu y Capital en La Pampa. Por otro lado, la peor calidad ambiental de la región se da en varias partes de la región Metropolitana de Buenos Aires, Gran Rosario, la zona de la pampa deprimida en la provincia de Buenos Aires (en la cuenca de su Río Salado) y, en La Pampa en el departamento de Limay Mahuida, lo que se refiere como Pampa Seca. Particularmente, en el mapa se ve que en toda la región del oeste pampeano donde antes se encontraban los ríos Atuel, Salado, Chadileuvú y Curacó hay una gran mancha roja con la peor calidad ambiental de la región. Algo interesante a mencionar es que, en una parte de este estudio se menciona que la mala calidad ambiental de esta región se refleja en peligros y la monotonía.

    Es claro que los impactos ambientales generados por las modificaciones antrópicas no nos mantienen ajenos/as a nuestra calidad de vida ambiental. Este estudio revela que la salud y la calidad de vida no viene solamente de la mano de mayor cantidad de espacios verdes o tener mares o ríos (aunque es un factor determinante e importante) si no también en calidad social. 

El ambiente es lo natural con lo social, estamos dentro del ambiente, somos el ambiente. Por último, y no menos importante, quiero reafirmar que los ríos Atuel y Salado también son pampeanos.



jueves, 29 de abril de 2021

Salvemos a Ralph

En la columna ambiental de hoy veremos qué es la crueldad animal en los testeos de productos cosméticos, qué implicancias tienen, legales y reemplazos Cruelty Free.

    En esta semana salió a la luz en las redes sociales un video animado que busca informar y empatizar a las personas sobre el testeo en animales que se realiza para la producción de elementos de cosmética, tales como máscaras de pestañas, pinta labios, desodorantes, perfumes, cremas, productos para el cabello, entre otros. En este video se presenta a Ralph, un conejo antropomorfizado (es decir, con características humanas como vestirse, tener una casa y caminar sobre sus patas traseras) que “trabaja” como animal de prueba y muestra los perjuicios a su salud y la crueldad que se mantiene oculta en estas prácticas hacia los animales. Este cortometraje fue realizado por la ONG Humane Society International y contó con el cineasta y actor Taika Waititi para el desarrollo del corto y la voz del animal principal (Ralph). Su lema es simple pero impactante: “Ningún animal debería sufrir en nombre de la belleza”.

    Pero veamos un poco algunas cuestiones para entender mejor esta problemática. En EEUU desde comienzos del siglo XX se realizan testeos en animales autorizados por la Food and Drug Administration (FDA) (Administración de comida y fármacos) y su Ley Federal de Alimentos y Medicamentos Cosméticos aprobada en el año 1938, luego de que una mujer quedó ciega tras utilizar una máscara de pestañas. Actualmente, a nivel mundial, más de 500 mil animales mueren cada año como consecuencia de estas prácticas en laboratorios de cosmética.

    Pero pese a que esta ley que mencionamos fue aprobada en el año 1938, ya desde 1898 existe una organización internacional llamada Cruelty Free International fundada en Inglaterra para proteger los derechos de los animales y evitar prácticas crueles sobre estos que se realizan en pos de la cosmética, la farmacología y demás productos de uso cotidiano. Desde el año 2012, esta organización a ganado mayores fuerzas en contra del testeo en animales. Actualmente, la prohibición de realizar experimentos en animales existe en 40 países alrededor del mundo y se han unido más de 1.000 compañías denominadas “libres de crueldad animal” o Cruelty free, en honor a esta primera organización internacional. Entre los países que prohíben estas prácticas se encuentran Turquía, Israel, India, Taiwán, Corea del Sur, Nueva Zelanda, Noruega, Suiza, Islandia, Reino Unido, Australia, Guatemala y Colombia.

    En Argentina, se presentó en el año 2017 un proyecto de ley para prohibir el uso de animales para el desarrollo, experimentación y pruebas en componentes de cosméticos y artículos de tocador y perfumes aunque todavía no ha tenido tratamiento en ninguna de las dos cámaras (Diputados ni Senadores). Por lo pronto, si queremos consumir productos que sean libres de crueldad animal debemos fijarnos si las marcas que consumimos tienen un logo fácil de identificar que consta de la forma de un conejo blanco y que suelen estar acompañados de frases que informan a las personas de que estos productos están libres de crueldad animal.

    Pero, ¿cómo son los testeos que se realizan en los animales? ¿Son realmente tan crueles? En la mayoría de las formas de pruebas en animales se repite el patrón de forzar al animal (casi siempre ratas y conejos) a ingerir o tener contacto con la piel afeitada directa algún producto que se desee testear por un número de días consecutivos que suele sobrepasar el mes. También se suelen utilizar animales preñados para evaluar si hay efectos sobre el feto. De esta manera, se evalúa si hay intoxicación o irritación en la piel. Como consecuencia, los animales quedan ciegos, presentan tumores y/o mueren.

    Entonces, ¿cómo se pueden testear estos elementos sin tener que perjudicar ninguna vida? Existen numerosos métodos alternativos o de reemplazo que no conllevan a que ningún animal (humano y no humano) sufra. Entre ellos se encuentran cultivos celulares, ensayos en hongos y bacterias, pruebas in vitro (en laboratorio a bacterias), utilización de modelos computacionales, recopilación de informaciones antecedentes, entre otros. De esta manera se ha estimado que existen cerca de 15.000 ingredientes que ya han sido probados con estas técnicas alternativas y declarados seguros, efectivos y de calidad. Por esta razón, y debido a la creciente mala imagen que se tiene de las empresas que testean en animales, más y más compañías buscan evitar la crueldad con los animales.

Seamos consumidores conscientes y salvemos a Ralph.



jueves, 22 de abril de 2021

Camarón que se duerme...

Últimamente se habla mucho de los buques de pesca procedentes de China que predan sobre los recursos pesqueros en cercanías a la plataforma continental de Argentina. Por esta razón, en la columna ambiental de hoy vamos a desarrollar algunos conceptos para entender mejor esta problemática.

La plataforma continental es la superficie del fondo marino próximo a la costa con profundidades menores a 200 metros. El Mar Argentino se encuentra dentro de esta plataforma que se extiende hasta los 370km desde la línea de costa. Debido a que el país tiene la potestad o el poder de utilizar los recursos naturales que se encuentren en todo el mar dentro de estos límites legales (en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar), la plataforma continental tiene gran valor económico. En Argentina, el mar presenta una rica biodiversidad de peces altamente comercializables y esto moviliza el mercado pesquero nacional, ya sea por la comercialización local como por la exportación. Sin embargo, para poder hacer uso de estos recursos en el país es necesario cumplimentar con una serie de normas regulatorias que marcan cuánto se puede pescar y en qué épocas del año.

La ictiofauna marina (es decir, los recursos pesqueros como peces y calamares entre otros) tiene las mismas características biológicas que cualquier especie animal, esto quiere decir que presentan tiempos de crecimiento y reproducción. Para que el recurso sea sustentable, en otras palabras, para que la pesca pueda ser sostenida en el tiempo y rentable, es necesario respetar esos tiempos. De esta manera, se estipulan momentos en donde la pesca se encuentra vedada o prohibida para que la población de peces pueda reproducirse y renovarse, además se estipula la cantidad en toneladas que se puede extraer. Si esto no se cumple se sobreexplota y esto conlleva a la escases del recurso. Esto, además de presentar perjuicios económicos, tiene problemas ambientales asociados debido a que los hábitats marinos se desequilibran llevando a la extinción de especies comercializables y no comercializables así como también a la superpoblación de peces y fauna marina no son comercializables. Los ecosistemas acuáticos marítimos presentan un equilibrio estable que ante los malos manejos de recursos por sobre explotación puede llevar a la muerte de estos como tal.

Ahora bien, ¿qué pasa en aguas internacionales, más allá de la línea de la plataforma continental? Bueno, primero hay que tener en cuenta que en aguas internacionales no hay legislación con respecto a la extracción de ictiofauna, por lo que no hay regulación ni de tiempos ni de cantidad permitida. Básicamente es un vía libre a hacer lo que se quiera. Pero, recordemos que los límites políticos no siempre se coinciden con los límites naturales y, particularmente en el océano, estas líneas imaginarias no se aplican al comportamiento de la ictiofauna. Es decir, la población de peces o calamares se mueve por todo el mar sin importar si están o no dentro de los límites del Mar Argentino. Esto es importante destacarlo debido a que más allá de los 370km que mencionamos al principio, a los 371km en este momento hay muchos barcos de otros países, mayoritariamente chinos, sobrepescando y perjudicando no solamente el ambiente acuático marítimo si no nuestros recursos económicos pesqueros. Estos barcos han sido reportados mil y una veces, pero debido a que se encuentran en aguas internacionales, Argentina no puede hacer nada al respecto más que cuidar que estas flotas no entren de manera ilegal en nuestro territorio por medio de controles de Prefectura Naval Argentina.

En los últimos reportes que se conocieron en diarios nacionales e internacionales se menciona la ocurrencia de 300 buques industriales con una eslora (longitud) de 60 a 80 metros y entre 25 y 40 tripulantes cada uno (conocidos como jiggers o poteros), que pescan calamar. Después del plancton (de lo que se alimentan por ejemplo las Ballenas), el calamar es la especie más importante, ecológicamente hablando, en la red trófica en el Atlántico Sur, lo que preocupa a los expertos en el tema de ambientes marinos. El impacto económico de estos saqueos es para remarcar debido a que compiten en los mismos mercados que los productores locales sin pagar impuestos, con combustible subsidiado y mano de obra esclava.

Es necesario que esta problemática se haga extensiva a todos/as los/as argentinos/as y que se creen nuevos instrumentos legales para poder frenar esta sobreexplotación marina antes que sea demasiado tarde.



viernes, 16 de abril de 2021

Minería (i)responsable

En la columna ambiental de hoy profundizamos la temática de la actividad minera en nuestro país, sus impactos, legislaciones y pensamos la posibilidad de una minería sustentable.

    La minería es la acción de extraer recursos mineros (oro, plata, cobre, hierro, sales, entre otros) que son útiles para la industria y la vida cotidiana. Uno de los tipos de minería se llama “a cielo abierto” y consiste en excavar las montañas hasta hacerlas desaparecer para poder extraer minerales, principalmente oro, plata y cobre. Este tipo de minería trae consigo muchas problemáticas ambientales como la contaminación del agua debido a residuos peligrosos como cianuro para la extracción de oro, uso de agua limpia con un uso del 1% del total disponible, pérdida del paisaje debido a la desaparición de los ambientes naturales (las montañas), afectación del turismo asociado a la pérdida del paisaje, contaminación del aire y el suelo y pérdida de la biodiversidad (seres vivos).

    En Argentina hay 13 mega minerías en las provincias linderas con la Cordillera de Los Andes. Estas son Estatales con concesiones mayormente extranjeras de las empresas BarrickGold, Yamaha Gold y Silver Standard Resources de Canada, Hochschild mining de Inglaterra y Metallurgical Corporation de China, entre otros. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) los trabajadores mineros representan solo el 0.9% de la población empleada y presentan altos riesgos de morbilidad por accidentes o enfermedades que muchas veces se manifiestan de manera tardía. Por estas razones y las problemáticas ambientales que trae consigo, muchas localidades del país han alzado su voz en contra de esta actividad. Entre estas localidades, por ejemplo, tenemos a Famatina en La Rioja que en el año 2013 puso en la mesa el tema de la contaminación ambiental y la importancia de un ambiente sano con su eslogan “El agua vale más que el oro” o Esquel en Chubut donde para proteger su turismo y calidad ambiental la gente salió y sale a la calle para evitar la explotación minera.

    Esta bien, esta es una columna ambiental y no social. Pero no olvidemos que lo ambiental involucra a la sociedad como componente de los sistemas. Volviendo entonces a los impactos ambientales derivados de la actividad minera, el 1% de agua que se menciona al principio de esta columna quizás pueda parecer poco, pero no es tanto un tema de cantidad si no de dónde proviene esa agua. El 3.5% del agua del mundo es dulce, el porcentaje restante es agua salada predominantemente de los mares y océanos. De ese porcentaje de agua no salada, aproximadamente la mitad se concentra en los glaciares y casquetes polares y la otra se ubica en los acuíferos, glaciares continentales y en lagos. Por lo tanto, el agua de los glaciares es considerado una de las reservas de agua dulce más importantes del mundo. Como sabemos, la minería se realiza mayormente en montañas, en la Cordillera de Los Andes en la zona de las Altas Cumbres se encuentran los glaciares y se utiliza estas reservas de agua futuras para poder extraer minerales contaminando luego, dejándola de esta manera inutilizable para uso humano consuntivo y no consuntivo. Por esta razón, en nuestro país en el año 2010 se sancionó la Ley Nacional N° 26.639 “Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial” que como medida primera plantea la creación de un inventario de glaciares. A 10 años de esta ley 44 proyectos mineros sobre glaciares y área periglacial están frenados.

    Entonces, ¿puede existir una minería sustentable? En los últimos años los avances tecnológicos en materia de energías limpias han impactado en la actividad minera debido a que es necesaria una mayor extracción de cobre y litio para poner en marcha estas formas de generación energética, por lo que la minería esta en aumento en la explotación de estos recursos. Sin embargo, en algunos países del mundo se está incentivando a la utilización de vehículos y maquinaria que utilicen estas formas limpias de energía. Además, se sabe que los desechos electrónicos tienen de 40 a 800 veces más oro que el mineral de oro, por lo que el reciclaje de componentes que contengan oro (como celulares, computadoras, entre otros) es una opción a futuro. En ambiente no existen los blancos y negros, es una amplia gama de grises en donde para toda actividad se está tratando de generar el menor impacto posible para aumentar nuestra calidad de vida ambiental. 

Quizás en un futuro, esperemos y tengo fe, en nuestro país se deje de pensar en términos de mega minería contaminante para pasar a reciclado de materiales metalíferos.



viernes, 9 de abril de 2021

El Agua vale más que el Oro

En la columna ambiental de hoy empezamos a explorar el mundo de la minería. ¿Qué es?¿Qué tipos hay?¿Qué problemáticas ambientales trae consigo?

    Cuando nos referimos a minería hablamos de la acción de extraer recursos mineros que son útiles para la industria y la vida cotidiana. Estos recursos mineros son elementos y sustancias de origen geológico que se encuentran en la superficie terrestre, como plata, cobre, oro, hierro, azufre, sales, entre otros. Para cada tipo de extracción existen diferentes técnicas o métodos. Y, también, grandes impactos ambientales asociados. Vamos a ir viento que tipos de minerías hay, que se extrae en Argentina, cómo y qué impactos ambientales tienen.

    Primero vamos a ver la forma de clasificación que consta de tres categorías según la Ley Nacional N° 1919 o más comúnmente conocido como “Código Minero Argentino”. Siendo entonces “primera categoría” aquellos donde el suelo es un accesorio y el dueño de los recursos mineros es el Estado, quien puede concesionar para su extracción. En esta categoría se encuentran sustancias metalíferas (metales) como oro, plata, platino, mercurio, cobre, hierro, plomo, aluminio, tantalio, litio y potasio, entre otros; los combustibles fósiles; el arsénico, azufre, cuarzo, mica, entre otros; las piedras preciosas y los vapores endógenos (usados para la energía geotérmica). Dentro de la “segunda categoría” se encuentran las minas que tienen dueño privado (el dueño del suelo donde se encuentre el yacimiento) y/o pueden ser de uso comunitario. Son las arenas metalíferas; piedras preciosas que se encuentren en lechos de ríos o cuerpos de agua; salinas (como las Salinas Grandes en La Pampa que se encuentran en Macachín con la explotación para Sal Dos Anclas) y los minerales que no se encuentren en la primera categoría, entre otros. Por último, la “tercera categoría” donde su propiedad es exclusiva del dueño de la tierra incluye sobre todo a las canteras para extracción de arena y materiales para la construcción.

    Otra forma de clasificar la minería es subterránea o a cielo abierto y cabe resaltar que la primera forma es más antigua que la segunda. Cuando hablamos de minería subterránea se incluyen los pozos mineros o los túneles de montañas. Entre los problemas ambientales que se encuentran en este tipo de minería se pueden mencionar los desmoronamientos, costando la vida de muchos trabajadores mineros y población en general. Entre los ejemplos más recientes se encuentran los 33 mineros de Chile que en el año 2010 se quedaron atrapados a 700 metros de profundidad o en Inglaterra donde en 1966 el pueblo de Aberfan quedó sepultado y 144 personas murieron. También, hay que considerar los perjuicios a la salud de los trabajadores principalmente derivados de enfermedades respiratorias debido a las partículas en suspensión dentro de las minas y la falta de oxígeno, o la deshidratación debido a calores extremos. Además, durante mucho tiempo, y continúa hoy en día en varios países del mundo, debido a que algunas minas son muy pequeñas las únicas personas que podían acceder son niños por lo tanto es una industria que ha y utiliza trabajo infantil para poder desarrollarse.

    Entonces, ¿la minería a cielo abierto es mejor? Lamentablemente no. Cuando hablamos de este tipo de minas nos referimos a explotaciones mineras que tienen lugar en la superficie, como las canteras y son de gran tamaño. Para poder construirlas es necesario hacer una excavación previa del terreno que rodea la futura mina, ya sea con maquinaria o con explosivos, en pocas palabras, es necesario “volar” la montaña. Este tipo de minería se usa mayormente para la extracción de oro, cobre y plata y el procesado se realiza en el exterior. En Argentina hay en las provincias linderas a la Cordillera de Los Andes 13 mega minerías. Entre las problemáticas ambientales el primer gran impacto que se nota es la pérdida de paisaje debido a que las montañas desaparecen, también la contaminación por partículas en suspensión (nubes de polvo) debido al movimiento de suelos y la contaminación del agua y el suelo por los desechos derivados de las sustancias que se utilizan para poder extraer los metales y del suelo estéril (proveniente de la excavación) que se acumula, como el cianuro para el oro que es altamente contaminante y nocivo para la salud. La contaminación del agua por cianuro (de ahí la frase “el agua vale más que el oro”) y la pérdida de paisaje suelen ser los reclamos de la gente local para la no instalación de estas. En próximas columnas vamos a comentar en relación a esto distintos conflictos nacionales y si es posible una solución sustentable a la minería.



viernes, 2 de abril de 2021

Lo importante no es lo que se come, si no cómo se come

Imaginémonos en la siguiente situación: abrimos la heladera y queremos comer un yogurt, en eso vemos la fecha de vencimiento y expira ese mismo día. Muy probablemente tomemos este producto y lo depositemos como basura. Pero, ¿alguna vez nos preguntamos cuánta comida se tira y cómo reducir este desperdicio? En la columna ambiental de hoy resolvemos esta y otras preguntas.


    En este año 2021 el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) realizó un índice (es decir, una medida que no tiene unidades como kilos, litros, pesos, entre otros) que se denomina "Índice de desperdicios de alimentos 2021" que al analizar en el año 2019 la situación, mostró que hubo 931 millones de toneladas de alimentos desperdiciados. Esto significa que el 17% de la producción total de alimentos en el mundo fue desperdiciado. De este porcentaje la mayoría (61%) proviene de los hogares, luego (26%) de restaurantes, hoteles, rotiserías, entre otros y lo restante (13%) de almacenes, supermercados y comercios que vendan comestibles en general.

    Ahora bien, se suele pensar que los países más ricos al tener mayor cantidad de recursos son los que más desperdician, sin embargo, en este estudio se vislumbró que no necesariamente esta regla se cumple. Por ejemplo, en Nigeria, donde el 60% de su población sobrevive con menos de un dólar diario, se registró 189 kilos per cápita al año de alimentos tirados a la basura, mientras que en Holanda se tiran unos 50 kilos por persona al año. De todas maneras, para que este análisis sea correcto tenemos que pensar en quienes son los que desperdician, si el 60% de la población pobre de Nigeria o el 40% que es rico. Mientras que en Holanda quizás no haya tanta desigualdad social y mayor calidad en educación ambiental. Para pensarlo.

    ¿Y en Latinoamérica cómo estamos? Este estudio no habla en particular de Argentina, debido a que solo muestrean lo que sucede en Brasil, México, Colombia y Belice como representantes de Latinoamérica, pero concluyen que aquí sucede que el 20% del volumen global de alimentos se pierden desde después de la cosecha hasta que llegan a los puntos de venta.

    Entonces, ¿por qué está esta problemática? En la época de mis abuelos, es decir antes de la aparición de los super e hiper mercados, se realizaba lo que se denominaba “la compra del día”. Es decir, ir a la carnicería, a la verdulería y a la panadería para comprar lo del día. No se compraba de más, se compraba lo que se necesitaba. Luego, con la posibilidad de poder almacenar comida por mayor cantidad de tiempo (con la aparición de las heladeras con freezer y los conservantes de la comida industrializada) sumado a tener todo lo necesario en un solo lugar, las compras pasaron de ser diarias a semanales o mensuales. En este acaparamiento muchas veces no consumimos todo lo que compramos, porque no quisimos, pudimos o nos olvidamos que estaba. Recuerdo que esta es una columna ambiental y no de culpabilización. Creo que todos/as en algún momento de nuestra vida lo hemos hecho o lo hacemos, más que nada porque no sabemos como van a estar los precios mañana.

    Entre los problemas de desperdiciar comida, además de considerar que no todo el mundo tiene para poder comer todos los días, se encuentra la problemática del calentamiento global debido a que entre el 8 y el 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero están asociadas con comida que no se consume.

    Bueno, y ¿cómo lo solucionamos? Entre las formas de reducir la cantidad de alimentos que tiramos a la basura se puede comprar de forma planificada y la cantidad correcta de porciones, tratar de no tentarnos en el supermercado. También, es aconsejable no tirar a la basura las frutas y verduras que se vean "feas". Muchos se desperdician porque no cumplen con los requisitos de forma, tamaño o apariencia que solemos asociar con la "calidad" de un producto. En este caso, si tienen disponibilidad de lugar y ganas pueden compostar estos alimentos, es una forma sustentable de reducir residuos. Finalmente, se recomienda poner la heladera a 5°C para conservar bien los alimentos. En definitiva, bon appétit.