martes, 25 de mayo de 2021

Hablemos de plástico

En la columna ambiental de hoy vamos a ver qué es el plástico, qué daños causa al ambiente y qué podemos hacer para disminuir la cantidad de plástico.

    Cada vez salen más y más noticias que hablan de los peligros del plástico a nivel mundial, sus efectos para el ambiente, sus hábitats y los seres vivos que viven en ellos. Pero, ¿estamos conscientes y sabemos qué es en verdad el plástico? Hoy vamos a responder a esta y otras preguntas.

    Primero que nada, vamos a definir qué es el plástico, es un material constituido por compuestos orgánicos (derivados del petróleo en su mayoría), sintéticos o semisintéticos que tienen la propiedad de ser maleables. Esta propiedad hace que hoy en día todo lo que tengamos posea plástico o esté compuesto de este. Si miran a su alrededor mientras leen esta columna van a ver seguramente una jarra, un mate, un recipiente de algún producto alimenticio, productos de limpieza, bolsas, cigarrillos, zapatillas, carteras, cuadernos, lapiceras, todo con plástico. Incluso ahora con la pandemia provocada por el virus SARS-Covid 19 quizás veamos algún que otro barbijo en nuestra casa, también de este material.

    Claro que la mayoría de estos elementos compuestos por plástico son de corta duración o descartables, los usamos o terminamos el contenido del recipiente de este material y lo disponemos como residuo, entonces, ¿A dónde se va todo ese plástico que tiramos?. La mayoría termina en ríos y luego en los océanos donde se degradan y se transforman en microplásticos (pequeños fragmentos, de menos de 5 milímetros o 0,5 centímetros). Estos últimos son consumidos por la ictiofauna (mayormente por peces) y luego por nosotros/as afectando la salud de la fauna marina y la nuestra. Hoy en día se estima que hay 14 millones de toneladas (Tn) de microplástico en el fondo del mar y alrededor de 150 millones de toneladas de plástico ya flotan en nuestros océanos, considerando además ocho millones de toneladas adicionales que ingresan al agua cada año, son números tan grandes que cuesta imaginarlo.

    Entonces, ¿qué soluciones hay para este problema? Entre las soluciones más mencionadas se encuentra el reciclado de los plásticos, transformar los ya usados en nuevas cosas. Sin embargo, no todos los plásticos se pueden reciclar y la cantidad de veces que se puede realizar este proceso es limitada. Depende también de si el elemento que deseamos reciclar tiene un solo tipo de plástico o muchos distintos. Por ejemplo, si miramos una zapatilla veremos que la zuela es de un tipo y la plantilla de otro, los cordones de otro y así. Muchas veces separar los distintos plásticos no es tarea fácil y dificulta el reciclado. Sin embargo, siempre que se pueda es una buena opción. En relación a esto, algo que podemos hacer en nuestros hogares son las denominadas “Botellas de amor” que consiste en rellenar botellas de bebidas de plástico con envoltorios plásticos e ir aprisionando para que quede bien compactado. De esta manera, estas botellas luego pueden llevarse a un centro de reciclado, las cuales luego serán transformadas en “madera plástica” la cual se usa para la construcción y para la confección de muebles. También, se pueden reutilizar ciertos envases para usos cotidianos o contenedores, como los potes de quesos crema o yogurt que pueden ser utilizados para guardar cosas y otros alimentos o usar bidones de plásticos como macetas. Por último, podemos disminuir nuestro consumo de plástico al utilizar productos reutilizables, como botellas o barbijos de tela, entre otros.

El plástico se encuentra naturalizado en nuestro día a día, pensamos que no podemos vivir sin este, pero recordemos que sólo se utiliza desde hace 100 años, lo cual es poco si tenemos en cuenta que la humanidad tiene más de 10.000 años de antigüedad. Digamos NO a los plásticos de un solo uso.