Nos adentramos en la descripción de distintos tipos de ambientes en el país y en la provincia de La Pampa con la incorporación de un término nuevo, las ecoregiones.

Existe un método o forma de entendimiento de las cosas que se denomina “top-down” (traducido literal del inglés significa “de arriba hacia abajo”). Este, como lo dice su nombre, se basa en emprender un viaje de comprensión de diversos temas empezando del objeto más grande y que abarca o encierra a los objetos más pequeños que se van explicando luego. Se exponen conceptos a partir de distintas escalas (relación de proporciones, como si fuera una regla) espacial (en el espacio) y temporal (en el tiempo). Por ejemplo, podemos estudiar las características de una ciudad desde una imagen satelital de la ciudad, luego recorrer la ciudad, después ver casa por casa por fuera y finalmente detallar cada casa por dentro. Fuimos de lo grande a lo chico, o en términos más correctos, de lo general a lo particular.
Esta introducción es útil para entender el tema que vamos a tratar en la columna de hoy. Como mencionamos días anteriores, los ambientes son sistemas (ecosistemas) complejos en donde se interrelacionan (relacionan entre sí) todos sus componentes (flora, fauna, suelo, aire, agua) como si viéramos una tela de araña. Para estudiar esta tela con más detalle, vamos a empezar explicando lo que se denomina “escala de paisaje” o la descripción de los distintos ecosistemas. Estos son diferentes y variados por las características del ambiente, básicamente el clima. Si llueve mucho y hay mucha humedad es probable que nos topemos con una selva, por el contrario, si no llueve y no hay humedad estaríamos en una zona desértica o, si se combinan varios factores como por ejemplo, que llueva bastante aunque no tanto y no haga tanto calor ni tanto frio podríamos tener un pastizal natural. Estas “zonas”, que se reflejan por el clima, presentan vegetación y fauna que está adaptada para vivir en esas regiones y, las condiciones de clima, vegetación y fauna modifican los tipos de suelo (más arenoso o más arcilloso, más compacto o más migajoso entre otros). Entonces, estas zonas o regiones, mirándolas a escala de paisaje o desde lo general, se denominan “Ecoregiones”.
En la provincia de La Pampa contamos con tres Ecoregiones. Hagamos una imagen mental de un mapa de la provincia, de Este a Oeste vamos a describirlas. Empezando por la “Región Pampeana”, la cual abarca la franja este de La Pampa, la totalidad de la provincia de Buenos Aires, la parte sur de Santa Fé, Entre Ríos y Córdoba. Como verán, las ecoregiones sobrepasan los límites políticos de las provincias. En Pampa, la predominancia de vegetación es de pastizal, las precipitaciones son abundantes y repartidas durante todo el año y el suelo es fértil. Es la región más modificada antrópicamente por la actividad agrícola ganadera y actualmente los mayores remanentes de pastizal natural se pueden llegar a encontrar en las banquinas de las rutas. Luego, viene la “Región del Espinal” que abarca porciones de las provincias de Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, San Luis y La Pampa. Dominada por bosques de especies emparentadas con el algarrobo del género Prosopis (más adelante vamos a profundizar en estas denominaciones científicas) el cual en La Pampa se representa por Prosopis caldenia más conocido como caldén o huitrú. Por último, y ya en el oeste profundo de la provincia, tenemos la representación de la “Región del Monte de llanuras y mesetas” junto con partes de las provincias de San Juan, Mendoza, San Luis, Neuquén, Río Negro y Chubut. Esta región es árida con mayor cantidad de plantas tipo arbusto adaptadas a la falta de lluvia como son las jarillas. En La Pampa particularmente, la falta del sistema de humedales del Río Atuél ayuda a que la condición de desierto se vea más marcada.
Por ahora vamos a frenar acá para en próximas columnas ir adentrándonos en el corazón de cada paisaje pampeano. Si tenemos una visión que sobrepase los límites políticos de los territorios, vamos a poder generar políticas y mecanismos de gestión que sean coherentes con nuestro entorno natural. Sumando así una nueva posta en nuestro camino hacia la sustentabilidad.
