domingo, 6 de septiembre de 2020

Conviviendo en la red

¿Qué tenemos que aprender de las arañas? ¿Los problemas ambientales deben tratarse como situaciones aisladas y sin conexión? Revisamos algunos conceptos y paradigmas que están revolucionando la visión que tenemos del mundo.

 

        Existe un animal que todas las personas hemos visto alguna vez, ya sea con fascinación, miedo o asco. Convivimos c
on ella y hablo de la araña. Existen muchas especies de arañas y aunque toda nuestra vida, quizás, hayamos pensado lo contrario, solo la mitad de las especies de arañas tejen redes. Sin embargo, como en esta columna nos va a interesar la analogía (es decir, realizar ejemplos por medio de comparaciones con cosas similares) de las telas de araña, vamos a dejar de lado (por el momento) a las especies que no tejen.

    Cuando visualizamos una tela de araña lo primero que quizás pensemos es en la fuerza de las redes y el entramado complejo. Esta complejidad deriva en interconexiones. Cuando un insecto se posa sobre la tela, la araña siente su presencia por vibraciones, aunque se encuentre en el otro extremo de la red. Esta complejidad y sensibilidad puede ser una buena analogía para un nuevo paradigma (es decir, modelos o patrones que se utilizan en determinadas situaciones) denominado “Paradigma de la Red”.

    En muchas ramas de la ciencia y técnica se utilizan los paradigmas para organizar el conocimiento. Hasta hace un tiempo, se utilizaba mucho el “Paradigma Piramidal” que se constituía en jerarquías, como la famosa Pirámide Alimenticia o la Pirámide de nutrición que hemos visto alguna que otra vez en algún paquete de pan lactal. Estos cuentan con estructuras con bloques bien definidos y que pese a que tienen interrelaciones (es decir, relación entre sí), solo tienen relación directa con el bloque inmediatamente superior y/o inferior. Este tipo de paradigma no era muy útil para explicar por ejemplo el comportamiento de sistemas complejos. Cuando hablamos de sistemas nos referimos a un conjunto de elementos relacionados entre sí que funciona como un todo, como el medio ambiente.

    Veamos un ejemplo actual, anteriormente definimos qué son los problemas ambientales, vimos una de sus consecuencias, la pérdida de hábitat y de biodiversidad (que a su vez es causa de otros problemas) y definimos un tipo de ambiente, los humedales. En este momento, está ocurriendo una causa de pérdida de hábitat, los incendios en los humedales del Delta del Paraná. Pero, los incendios son a su vez consecuencia de otros problemas ambientales, como la introducción de especies exóticas, el mal manejo en los pastizales, el mal manejo del uso del fuego (que iremos detallando en columnas posteriores). Como verán, no se puede tratar al ambiente como un conjunto de bloques que no se relacionan. El tratamiento de las problemáticas ambientales de manera holística (es decir, como un sistema) es fundamental para evitar que sucedan y, en el caso que ya estén pasando, crear medidas de mitigación. En los incendios no solo se ve afectada la naturaleza (pensando de manera antropogénica) sino también hay bienes materiales, capital y, por sobre todo, vidas humanas en peligro.

Repensar la ciencia como una tela de araña, con múltiples hilos de seda interconectados, pueden ayudarnos a fortalecer nuestra relación con y siendo parte del medio ambiente, así como una tela de araña es resistente al agua y al fuego, nosotras y nosotros debemos velar porque nuestra existencia en este mundo también lo sea.