lunes, 14 de septiembre de 2020

La culpa no la tiene el chancho

¿Por qué siempre hablamos de la importancia de conservar para generaciones futuras? ¿Los recursos naturales son realmente para la naturaleza? En esta columna vamos a hacer un recorrido en distintos conceptos ambientales relacionados con la sustentabilidad, recursos naturales y qué tienen que ver los cerdos.

        Muy a menudo escuchamos o leemos la preocupación de cómo nuestras acciones presentes pueden impactar, negativa o positivamente, a las generaciones futuras. ¿De dónde surge este interés por el bien al prójimo del futuro y de qué sirve? Primero, que nada, esto se denomina “Sustentabilidad”. La definición es bastante reciente, se desarrolla en el denominado Informe de Brundtland en el año 1987 por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Vale aclarar que Brundtland, es una ex primer ministra noruega que crea este concepto porque ve como las políticas de desarrollo económico globalizador puede terminar en un impacto ambiental alto. Entonces, Sustentabilidad se define como “satisfacer las necesidades de la actual generación sin sacrificar la capacidad de futuras generaciones de satisfacer sus propias necesidades”. Una traducción más simple sería “no gastes y/o contamines todos los recursos naturales porque mañana no va a haber”.
    Ahora bien, ¿con qué satisfacemos nuestras necesidades?. Anteriormente hablamos de las funciones de los ecosistemas, donde se incluyen los servicios y bienes ecosistémicos, si profundizamos más, vamos a encontrar otro término los denominados “Recursos Naturales”. Estos “son los elementos y fuerzas de la naturaleza que podemos utilizar y aprovechar para mejorar nuestra calidad de vida.”. Es decir que, ”la naturaleza nos brinda” agua, luz solar, flora, fauna, petróleo, gas, suelo, minerales, etc., para que nosotros y nosotras lo aprovechemos. Si no es aprovechable, no es un recurso natural. Un poco fuerte, no?.
    El concepto de recurso natural necesitaba una especie de freno de mano, un alto. Este freno de mano tiene como primera consigna que el uso de los recursos naturales sea sustentable. Pero, vale aclarar que cuando hablamos de sustentabilidad hay tres tipos, “ambiental”, “social” y “económica”. Y como una mesa con tres patas, si alguna de esas falla, se cae todo. A partir de ahí, se crean marcos legales (Convenios Internacionales, Leyes Nacionales y provinciales, etc.) para velar por el uso sustentable de los recursos y la conservación de la calidad de vida de las personas. Aunque más adelante vamos a detallar que es una Evaluación de Impacto Ambiental (EIA), ahora solamente vamos a decir que es una herramienta para cumplir con lo mencionado.
    Desde Enero de 2020 se está debatiendo a nivel político y social un acuerdo con China para producir cerdos en Argentina. La producción en masa de especies (producción intensiva) trae como consecuencia la contaminación del suelo, el agua y el aire. Es necesario que se realicen EIA para prevenir futuros impactos, sin embargo, la visualización del uso de esta herramienta ambiental llega 7 meses después a fines de agosto, gracias a las movilizaciones sociales. Es necesaria la consciencia ambiental para alentar las buenas prácticas ambientales y prevenir la ocurrencia de actividades económicas que comprometan nuestra calidad de vida.

    El concepto de sustentabilidad, con sus tres patas, económica, social y ambiental, nos ayuda a poder tomar decisiones que no nos perjudiquen en un futuro cercano. Las leyes y convenios internacionales nos brindan herramientas para poder proteger nuestros recursos naturales y la calidad de vida de las personas habitantes de la Tierra. Usémoslas a conciencia, de manera sustentable.