domingo, 20 de septiembre de 2020

La lluvia comienza con una sola gota

 ¿Qué comprensión tenemos de las problemáticas ambientales a escala urbana? ¿Vivimos en ciudades adecuadas para el medio ambiente? ¿Cómo y por qué suceden las inundaciones en las ciudades? Te respondemos estas y otras preguntas para entender los procesos que afectan a las ciudades.


    En columnas anteriores comentamos distintas problemáticas ambientales que atraviesan diferentes ecosistemas naturales del planeta donde habitamos, pero hoy vamos a empezar a ir metiéndonos en otras problemáticas ambientales que ocurren en los ambientes donde la mayoría de las personas que leen esta columna residen, los ambientes urbanos. Cuando hablamos de ambiente urbano nos referimos básicamente a las ciudades. Estos ambientes son heterogéneos espacialmente (es decir, que son distintos, irregulares o variados en su extensión). Ahora bien, estas diferencias también están condicionadas por el clima local. En el caso particular de Santa Rosa, las precipitaciones la caracterizan en un clima semiárido a sub-húmedo (es decir, no llueve tanto pero tampoco tan poco) y puede ser que a veces llueva demasiado provocando inundaciones o no llueva lo suficiente y sean períodos de sequía.


    Vamos a frenar un poco y observar con más detalle a las inundaciones urbanas. Las inundaciones son problemáticas ambientales debido a que afectan a nuestra calidad de vida. Ahora bien, ¿las inundaciones en las ciudades están sucediendo con más frecuencia porque llueve más?. No necesariamente. Aunque asociamos a las inundaciones con más agua de lluvia, debido a que las inundaciones ocurren frecuentemente después de una precipitación, en los ambientes urbanos la mayoría de las veces la lluvia es una forma de entrada de agua pero no en sí la causal de las inundaciones. Una característica importante a remarcar, es que en las ciudades se altera el ciclo hidrológico. Se denomina ciclo hidrológico al recorrido que hace el agua desde la evaporación de agua, la formación de nubes, la ocurrencia de lluvias, que llevan el agua por escorrentía (o movimiento de agua en superficie) hacia un río, laguna, lago o mar, donde finalmente el ciclo comienza de nuevo con la evaporación del agua, la formación de nubes, etc. Otro concepto muy útil es el balance hidrológico. Un balance es ver como varía algo en función a las entradas y salidas, como una cuenta bancaria, donde sabemos cuánta plata tenemos si restamos cuánta plata entra a nuestra cuenta menos cuánta plata gastamos (sale). Con el agua es lo mismo, sabemos cuánta agua almacena una ciudad según cuanto entre y cuanto salga.


    Las entradas en Santa Rosa de agua son por lluvia y por la importación (traer de) de agua potable del acueducto del Río Colorado y del acuífero de Anguil-Uriburu. Y las salidas son la escorrentía en calle (agua que corre en las calles) hacia la Laguna Don Tomás y el Bajo Giuliani, la evapotranspiración (evaporación que hacen las plantas al respirar) y la infiltración (es decir, y de manera simple, el agua que pasa al agua subterránea). Ahora bien, en las ciudades, la cantidad de vegetación natural se ve reducida a algunos árboles en las veredas y algún que otro espacio verde, por lo que la evapotranspiración disminuye y, debido al asfaltado de las calles, el agua no puede atravesar el suelo disminuyendo la infiltración. Por otro lado, las entradas de agua potable van al sistema cloacal.     Entonces, cuando llueve, el agua solamente puede escurrir por las calles. Si el sistema pluvial (es decir, las bocas de tormenta) queda dimensionado para épocas donde la ciudad no era tan grande, ni con tanto asfalto, ni tantos edificios, ante una misma cantidad de lluvia, hoy el sistema colapsa y aumentan los eventos de inundación.


    Esta problemática sucede en muchas ciudades a nivel mundial y no es solo un problema que atraviesa la capital de la provincia de La Pampa. Existen maneras de solucionar esta problemática desde el punto de vista de la gestión, la educación ambiental y la construcción de infraestructuras verdes. Estas últimas, muchas veces, son prácticas culturales que existían y hemos perdido, como la colecta de agua de lluvia. Pero eso, va a ser tema para la siguiente columna. Es muy importante entender dónde estamos parados/as para poder pensar en medidas que solucionen estos problemas, porque a fin de cuentas, ninguna gota piensa que causo la inundación.