domingo, 27 de septiembre de 2020

Un viaje de mil millas comienza con un primer paso

Ahora que sabemos algunas problemáticas ambientales, sus causas y consecuencias ¿cómo llegamos a la sustentabilidad? Iniciamos un viaje para poder llegar al destino deseado, apelando a la nostalgia por las rutas.

 


    Estamos emprendiendo un viaje que tiene como destino la sustentabilidad. En columnas pasadas explicamos este término, pero vamos a refrescarlo porque es nuestro punto de llegada ideal, entonces es la capacidad que tiene una sociedad para hacer uso consciente y responsable de sus recursos naturales, sin agotarlos o exceder su capacidad de renovación, y sin comprometer el acceso a estos por parte de las generaciones futuras. En todo viaje, primero viene el deseo de viajar y recorrer y es necesario antes de salir a ruta conocer el camino que vamos a tomar, en qué estado está, si esta asfaltado o no, si hay peajes o no; las localidades que nos vamos a ir encontrando en el medio, si tienen estaciones de servicio para estirar las piernas; qué medio de transporte vamos a usar, qué permisos o boletos necesitamos y una vez llegados al destino, qué vamos a ver y hacer. Hago esta analogía parte para visualizar qué hemos visto hasta ahora y cómo seguir y parte porque no debo ser la única persona que extraña viajar y ansía volver a hacerlo luego de que pase esta pandemia.


    Vamos por partes, por ahora sólo vimos hacia dónde queremos llegar, es decir hacia la sustentabilidad, y tenemos el deseo de emprender ese viaje debido a que conocemos (algunas) de las problemáticas ambientales que nos impulsan a emprender camino a un cambio en el modo de utilizar los recursos naturales. En las columnas que sigan, vamos a ir describiendo convenios, leyes, proyectos y políticas del estado que nos van a marcar el camino. En paralelo, vamos a ir describiendo las diferentes herramientas que existen para mejorar el uso de los recursos naturales, prevenir y mitigar (disminuir impacto de) problemas ambientales, es decir, los medios de transporte que tenemos para emprender el recorrido. Es necesario aclarar, que muchas veces se cuenta con las herramientas, porque han sido utilizadas en diferentes partes del mundo, pero no se tiene aún un marco reglamentario para poder aplicarlas, es decir, conocemos el auto pero no la ruta.


    En la columna de la semana pasada hablamos de las problemáticas ambientales urbanas en relación a las inundaciones y problemas de saneamiento pluvial. Ahora vamos a describir un tipo de herramienta que sirve para mitigar este problema, los denominados “Sistemas de Drenaje Urbano Sostenible” o como se los conoce por su abreviatura del inglés “SUDS”, de ahora en más, vamos a denominarles así.   Estos son “Sistemas de drenaje con diferentes características y constituciones que, además de tener como principal objetivo el control pluvial para evitar inundaciones, protege los sistemas naturales integrando el tratamiento de aguas de lluvia en el paisaje antrópico.”. Existen muchos tipos de SUDS que pueden implementarse de manera individual o de a varios, algunos ejemplos son Techos verdes (que es forestar con especies nativas los techos de los edificios para crear jardines aéreos que ayuden a disminuir la temperatura en las ciudades y colectar algo de agua de lluvia en el suelo que sostiene a las plantas), cunetas verdes (se suelen implementar en los costados de las rutas para frenar el agua de escorrentía de lluvia), pavimentos permeables (asfaltos porosos que permiten que el agua infiltre), cisternas de colección de agua, entre otros. Me voy a frenar en las cisternas de colección de agua o “Cosecha de agua de lluvia”, estos tipos de SUDS se tratan de recipientes contenedores tipo cisterna que almacenan y retienen el agua de lluvia que es colectada o cosechada desde los techos de las casas, edificios o superficies donde la gota de agua de lluvia impacte directamente. Èste agua puede luego usarse para usos no consuntivos (es decir, cualquier uso que no implique tomar o cocinar con esa agua), como limpieza, riego, mochilas de inodoros, entre otros.


    Para la ciudad de Santa Rosa, donde el régimen de precipitaciones (la frecuencia y forma de las precipitaciones) es de años o muy secos o muy húmedos en intermitencia, la cosecha de agua de lluvia como herramienta de mitigación de inundaciones y uso del agua es ideal para mitigar escorrentía (agua que corre) en calle en los años muy húmedos y poder almacenar agua para los años más secos. Estos sistemas son complementarios (es decir que se suman) al sistema de drenaje pluvial actual de bocas de tormenta.


    Las problemáticas ambientales existen, sabemos cuáles son y vamos teniendo cada vez más conocimiento de cómo nos afectan en carne propia. Debemos mirar las herramientas que hay para, a nivel gestión y gubernamental, poder crear el camino para poder aplicarlas y, aunque no sean soluciones absolutas, nos llevan como un colectivo hacia la sustentabilidad.