¿Es la basura realmente desechable? Empezamos a abordar la temática de los residuos sólidos urbanos empezando por los orgánicos, su tratamiento, usos y beneficios.
Vamos a aprovechar que nos metimos un poco en los ambientes urbanos para seguir describiendo comportamientos que quizás vemos seguido al caminar las calles de las ciudades o localidades donde habitamos pero nunca llegamos a comprender como problemáticas ambientales. Como dijimos anteriormente, las urbes son sistemas heterogéneos (diferentes en su extensión) y dinámicos (que cambian con el tiempo) y están altamente condicionados (ligados, afectados) por el crecimiento poblacional. Muchas veces, las estructuras de las ciudades no logran adecuarse al aumento poblacional y, en consecuencia, se crean diversas problemáticas ambientales. Hablamos ya de las inundaciones y de un tipo de solución para mitigarlas (los Sistemas de Drenaje Urbano Sostenible).
En esta columna vamos a hablar de un tema que deriva en varios temas interesante, el manejo de los Residuos Sólidos Urbano (R.S.U.). Cuando hablamos de residuos nos referimos a lo que de manera cotidiana se denomina “basura”, sólidos porque no son líquidos o efluentes y urbano porque se generan en las ciudades. Dentro de los R.S.U. podemos encontrar desde restos de comida y empaquetado descartable de una casa, de un emprendimiento gastronómico, de un ente público, envoltorios que se tiran en la calle hasta pilas, electrodomésticos que ya no sirven, escombros o ramas de árboles podados, entre otros. Cada tipo de residuo tiene su tratamiento o disposición particular, y a su vez, cada residuo puede contaminar más o menos. Vamos a ir de a poco hablando de cada tipo de residuo, los problemas que generan y cómo solucionarlo o mitigar esos impactos negativos.
Empecemos con los R.S.U. orgánicos, estos son básicamente restos de comida o partes de verduras y frutas que no consumimos, yerba, té, café, entre otros. Estos residuos, al ser orgánicos muchas veces son compostables, es decir, que se puede crear compost. Compost es un producto que se obtiene de la biodegradación (descomposición de materia hecha por fauna pequeña, como gusanos o bichos bolita, o bacterias) y da como resultado un sustrato (sustancia sólida) de aspecto terroso, libre de olores y de patógenos que es empleado como abono y sustituto o reemplazo parcial o total de fertilizantes químicos. Interesante no? Es decir que los alimentos que no consumimos o desechamos pueden ser parte de un ciclo natural y encima nos da productos como abono y fertilizantes naturales. Compostar se ha vuelto una tendencia gracias a la mayor implementación individual de huertas urbanas, pero eso es tema para otra columna. Los residuos orgánicos también pueden transformarse en una forma alternativa de energía por medio de biodigestores. Estos son contenedores cerrados, herméticos e impermeables donde se biodegradan los residuos orgánicos y se obtiene como producto gas metano (BioGas) el cual es un gas combustible de muy alto rendimiento y codiciado por eso.
En la ciudad de Santa Rosa se había implementado la separación diferenciada de residuos por turnos en la semana, en palabras más simples, la ciudad había empezado con el proyecto que incentivaba a la población a tirar residuos orgánicos durante días específicos de la semana e inorgánicos en otros días. Lamentablemente no funcionó, sin embargo, el proyecto sigue en la mente de varios concejales municipales quienes desean un cambio sustentable en el manejo de residuos en la ciudad. Además, ha habido un aumento de huertas urbanas individuales, por lo que cada vez más y más gente composta sus residuos orgánicos reduciendo de esta manera el volumen de residuos que llega al basurero municipal.
En el momento en que las acciones individuales se cruzan con políticas de estado, el crecimiento en la conciencia ambiental de las ciudades es posible. Las políticas de R.S.U. deben poder satisfacer las demandas ambientales de la población que, muchas veces, ayudan a que el sistema de disposición final no colapse.

