En la columna ambiental de hoy abordamos la temática de los Residuos Sólidos Urbanos más específicamente plástico. ¿Qué impacto tiene y cómo podemos disminuir su cantidad?
Así
como recién hicimos el ejercicio de pensar en la compra de un teléfono
celular, tan corriente y usado, los invito a cada una de las personas
que leen esta columna a imaginarse la cantidad y material de los
envoltorios de todo aquello que compren. Desde un alfajor hasta una
televisión de muchas pulgadas. También, pensar qué hacemos con esos
plásticos, cartones y papeles que empaquetan todo.
No
vengo a implementar un sentido de culpa para ninguna persona, como
ciudadanos/as nadie es responsable ni tiene la culpa de la cantidad de
envoltorios que tienen los productos, al menos no de manera directa.
Pero, si entendemos y comprendemos qué es un Residuo Sólido Urbano
(R.S.U.), de dónde proviene y qué efecto causa en el ambiente puede
ayudar en la decisión personal de cada individuo en querer reducir la
cantidad de residuos, reutilizar o reciclar los mismos. Esto puede hacer
que algunas empresas opten por utilizar envoltorios biodegradables (es
decir, que son compostables como explicamos en columnas anteriores) o
aumenten los emprendimientos sustentables. Sobre esto último voy a dar
un ejemplo real de una heladería en Buenos Aires, donde si llevas tu
propio recipiente para llevar el helado te hacen un descuento en la
compra. Es sustentable, genera menos residuo y es más económico para la
persona que compra. Ejemplos como este hay muchos, algunos más modernos
como confiterías de café al paso donde te podes llevar tu propia taza
térmica y otros más conocidos y populares como los famosos “todo suelto”
que venden sin empaquetado previo.
Ahora
viene la pregunta de oro, ¿de qué nos sirve querer generar menos
R.S.U.?. Como vimos en columnas anteriores nosotros/as somos parte y
forma del medio ambiente y, a diferencia de lo que muchas personas
creen, no somos seres que miramos la “naturaleza” desde un pedestal.
Todo lo que afecte al medio ambiente afecta nuestra calidad de vida. Los
plásticos no se degradan sino que se van haciendo cada vez más
chiquitos hasta el punto de verse microscópicos. Pese a ser de muy
pequeño tamaño siguen ahí. ¿Ahí donde? Toda la basura del mundo termina
inevitablemente en los mares y océanos debido a los ciclos naturales del
planeta. En los océanos son comidos sin querer, mayormente, por los
peces. Estos peces mueren envenenados por el microplásticos acumulado,
además, otras especies acuáticas también sufren por estrangulamiento por
las bolsas y envoltorios. Pero eso no es todo, los peces que no mueren
son pescados y luego consumidos por nosotros/as. Sí, terminamos
contaminando nuestro cuerpo con plástico.
No
estoy diciendo que se deje de consumir, somos seres sociales que
trabajamos y nos queremos dar ciertos gustos o simplemente comprar
comida o elementos necesarios. La conciencia ambiental no debe tratar de
culpabilizar a los/as consumidores, si no de cambiar el sistema desde
abajo hacia arriba. Si mucha gente cambia sus hábitos las empresas
pueden cambiar los suyos. De paso, conservamos el ambiente porque ningún
ser vivo quiere comer plástico.
