jueves, 29 de abril de 2021

Salvemos a Ralph

En la columna ambiental de hoy veremos qué es la crueldad animal en los testeos de productos cosméticos, qué implicancias tienen, legales y reemplazos Cruelty Free.

    En esta semana salió a la luz en las redes sociales un video animado que busca informar y empatizar a las personas sobre el testeo en animales que se realiza para la producción de elementos de cosmética, tales como máscaras de pestañas, pinta labios, desodorantes, perfumes, cremas, productos para el cabello, entre otros. En este video se presenta a Ralph, un conejo antropomorfizado (es decir, con características humanas como vestirse, tener una casa y caminar sobre sus patas traseras) que “trabaja” como animal de prueba y muestra los perjuicios a su salud y la crueldad que se mantiene oculta en estas prácticas hacia los animales. Este cortometraje fue realizado por la ONG Humane Society International y contó con el cineasta y actor Taika Waititi para el desarrollo del corto y la voz del animal principal (Ralph). Su lema es simple pero impactante: “Ningún animal debería sufrir en nombre de la belleza”.

    Pero veamos un poco algunas cuestiones para entender mejor esta problemática. En EEUU desde comienzos del siglo XX se realizan testeos en animales autorizados por la Food and Drug Administration (FDA) (Administración de comida y fármacos) y su Ley Federal de Alimentos y Medicamentos Cosméticos aprobada en el año 1938, luego de que una mujer quedó ciega tras utilizar una máscara de pestañas. Actualmente, a nivel mundial, más de 500 mil animales mueren cada año como consecuencia de estas prácticas en laboratorios de cosmética.

    Pero pese a que esta ley que mencionamos fue aprobada en el año 1938, ya desde 1898 existe una organización internacional llamada Cruelty Free International fundada en Inglaterra para proteger los derechos de los animales y evitar prácticas crueles sobre estos que se realizan en pos de la cosmética, la farmacología y demás productos de uso cotidiano. Desde el año 2012, esta organización a ganado mayores fuerzas en contra del testeo en animales. Actualmente, la prohibición de realizar experimentos en animales existe en 40 países alrededor del mundo y se han unido más de 1.000 compañías denominadas “libres de crueldad animal” o Cruelty free, en honor a esta primera organización internacional. Entre los países que prohíben estas prácticas se encuentran Turquía, Israel, India, Taiwán, Corea del Sur, Nueva Zelanda, Noruega, Suiza, Islandia, Reino Unido, Australia, Guatemala y Colombia.

    En Argentina, se presentó en el año 2017 un proyecto de ley para prohibir el uso de animales para el desarrollo, experimentación y pruebas en componentes de cosméticos y artículos de tocador y perfumes aunque todavía no ha tenido tratamiento en ninguna de las dos cámaras (Diputados ni Senadores). Por lo pronto, si queremos consumir productos que sean libres de crueldad animal debemos fijarnos si las marcas que consumimos tienen un logo fácil de identificar que consta de la forma de un conejo blanco y que suelen estar acompañados de frases que informan a las personas de que estos productos están libres de crueldad animal.

    Pero, ¿cómo son los testeos que se realizan en los animales? ¿Son realmente tan crueles? En la mayoría de las formas de pruebas en animales se repite el patrón de forzar al animal (casi siempre ratas y conejos) a ingerir o tener contacto con la piel afeitada directa algún producto que se desee testear por un número de días consecutivos que suele sobrepasar el mes. También se suelen utilizar animales preñados para evaluar si hay efectos sobre el feto. De esta manera, se evalúa si hay intoxicación o irritación en la piel. Como consecuencia, los animales quedan ciegos, presentan tumores y/o mueren.

    Entonces, ¿cómo se pueden testear estos elementos sin tener que perjudicar ninguna vida? Existen numerosos métodos alternativos o de reemplazo que no conllevan a que ningún animal (humano y no humano) sufra. Entre ellos se encuentran cultivos celulares, ensayos en hongos y bacterias, pruebas in vitro (en laboratorio a bacterias), utilización de modelos computacionales, recopilación de informaciones antecedentes, entre otros. De esta manera se ha estimado que existen cerca de 15.000 ingredientes que ya han sido probados con estas técnicas alternativas y declarados seguros, efectivos y de calidad. Por esta razón, y debido a la creciente mala imagen que se tiene de las empresas que testean en animales, más y más compañías buscan evitar la crueldad con los animales.

Seamos consumidores conscientes y salvemos a Ralph.