jueves, 22 de abril de 2021

Camarón que se duerme...

Últimamente se habla mucho de los buques de pesca procedentes de China que predan sobre los recursos pesqueros en cercanías a la plataforma continental de Argentina. Por esta razón, en la columna ambiental de hoy vamos a desarrollar algunos conceptos para entender mejor esta problemática.

La plataforma continental es la superficie del fondo marino próximo a la costa con profundidades menores a 200 metros. El Mar Argentino se encuentra dentro de esta plataforma que se extiende hasta los 370km desde la línea de costa. Debido a que el país tiene la potestad o el poder de utilizar los recursos naturales que se encuentren en todo el mar dentro de estos límites legales (en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar), la plataforma continental tiene gran valor económico. En Argentina, el mar presenta una rica biodiversidad de peces altamente comercializables y esto moviliza el mercado pesquero nacional, ya sea por la comercialización local como por la exportación. Sin embargo, para poder hacer uso de estos recursos en el país es necesario cumplimentar con una serie de normas regulatorias que marcan cuánto se puede pescar y en qué épocas del año.

La ictiofauna marina (es decir, los recursos pesqueros como peces y calamares entre otros) tiene las mismas características biológicas que cualquier especie animal, esto quiere decir que presentan tiempos de crecimiento y reproducción. Para que el recurso sea sustentable, en otras palabras, para que la pesca pueda ser sostenida en el tiempo y rentable, es necesario respetar esos tiempos. De esta manera, se estipulan momentos en donde la pesca se encuentra vedada o prohibida para que la población de peces pueda reproducirse y renovarse, además se estipula la cantidad en toneladas que se puede extraer. Si esto no se cumple se sobreexplota y esto conlleva a la escases del recurso. Esto, además de presentar perjuicios económicos, tiene problemas ambientales asociados debido a que los hábitats marinos se desequilibran llevando a la extinción de especies comercializables y no comercializables así como también a la superpoblación de peces y fauna marina no son comercializables. Los ecosistemas acuáticos marítimos presentan un equilibrio estable que ante los malos manejos de recursos por sobre explotación puede llevar a la muerte de estos como tal.

Ahora bien, ¿qué pasa en aguas internacionales, más allá de la línea de la plataforma continental? Bueno, primero hay que tener en cuenta que en aguas internacionales no hay legislación con respecto a la extracción de ictiofauna, por lo que no hay regulación ni de tiempos ni de cantidad permitida. Básicamente es un vía libre a hacer lo que se quiera. Pero, recordemos que los límites políticos no siempre se coinciden con los límites naturales y, particularmente en el océano, estas líneas imaginarias no se aplican al comportamiento de la ictiofauna. Es decir, la población de peces o calamares se mueve por todo el mar sin importar si están o no dentro de los límites del Mar Argentino. Esto es importante destacarlo debido a que más allá de los 370km que mencionamos al principio, a los 371km en este momento hay muchos barcos de otros países, mayoritariamente chinos, sobrepescando y perjudicando no solamente el ambiente acuático marítimo si no nuestros recursos económicos pesqueros. Estos barcos han sido reportados mil y una veces, pero debido a que se encuentran en aguas internacionales, Argentina no puede hacer nada al respecto más que cuidar que estas flotas no entren de manera ilegal en nuestro territorio por medio de controles de Prefectura Naval Argentina.

En los últimos reportes que se conocieron en diarios nacionales e internacionales se menciona la ocurrencia de 300 buques industriales con una eslora (longitud) de 60 a 80 metros y entre 25 y 40 tripulantes cada uno (conocidos como jiggers o poteros), que pescan calamar. Después del plancton (de lo que se alimentan por ejemplo las Ballenas), el calamar es la especie más importante, ecológicamente hablando, en la red trófica en el Atlántico Sur, lo que preocupa a los expertos en el tema de ambientes marinos. El impacto económico de estos saqueos es para remarcar debido a que compiten en los mismos mercados que los productores locales sin pagar impuestos, con combustible subsidiado y mano de obra esclava.

Es necesario que esta problemática se haga extensiva a todos/as los/as argentinos/as y que se creen nuevos instrumentos legales para poder frenar esta sobreexplotación marina antes que sea demasiado tarde.