viernes, 16 de abril de 2021

Minería (i)responsable

En la columna ambiental de hoy profundizamos la temática de la actividad minera en nuestro país, sus impactos, legislaciones y pensamos la posibilidad de una minería sustentable.

    La minería es la acción de extraer recursos mineros (oro, plata, cobre, hierro, sales, entre otros) que son útiles para la industria y la vida cotidiana. Uno de los tipos de minería se llama “a cielo abierto” y consiste en excavar las montañas hasta hacerlas desaparecer para poder extraer minerales, principalmente oro, plata y cobre. Este tipo de minería trae consigo muchas problemáticas ambientales como la contaminación del agua debido a residuos peligrosos como cianuro para la extracción de oro, uso de agua limpia con un uso del 1% del total disponible, pérdida del paisaje debido a la desaparición de los ambientes naturales (las montañas), afectación del turismo asociado a la pérdida del paisaje, contaminación del aire y el suelo y pérdida de la biodiversidad (seres vivos).

    En Argentina hay 13 mega minerías en las provincias linderas con la Cordillera de Los Andes. Estas son Estatales con concesiones mayormente extranjeras de las empresas BarrickGold, Yamaha Gold y Silver Standard Resources de Canada, Hochschild mining de Inglaterra y Metallurgical Corporation de China, entre otros. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) los trabajadores mineros representan solo el 0.9% de la población empleada y presentan altos riesgos de morbilidad por accidentes o enfermedades que muchas veces se manifiestan de manera tardía. Por estas razones y las problemáticas ambientales que trae consigo, muchas localidades del país han alzado su voz en contra de esta actividad. Entre estas localidades, por ejemplo, tenemos a Famatina en La Rioja que en el año 2013 puso en la mesa el tema de la contaminación ambiental y la importancia de un ambiente sano con su eslogan “El agua vale más que el oro” o Esquel en Chubut donde para proteger su turismo y calidad ambiental la gente salió y sale a la calle para evitar la explotación minera.

    Esta bien, esta es una columna ambiental y no social. Pero no olvidemos que lo ambiental involucra a la sociedad como componente de los sistemas. Volviendo entonces a los impactos ambientales derivados de la actividad minera, el 1% de agua que se menciona al principio de esta columna quizás pueda parecer poco, pero no es tanto un tema de cantidad si no de dónde proviene esa agua. El 3.5% del agua del mundo es dulce, el porcentaje restante es agua salada predominantemente de los mares y océanos. De ese porcentaje de agua no salada, aproximadamente la mitad se concentra en los glaciares y casquetes polares y la otra se ubica en los acuíferos, glaciares continentales y en lagos. Por lo tanto, el agua de los glaciares es considerado una de las reservas de agua dulce más importantes del mundo. Como sabemos, la minería se realiza mayormente en montañas, en la Cordillera de Los Andes en la zona de las Altas Cumbres se encuentran los glaciares y se utiliza estas reservas de agua futuras para poder extraer minerales contaminando luego, dejándola de esta manera inutilizable para uso humano consuntivo y no consuntivo. Por esta razón, en nuestro país en el año 2010 se sancionó la Ley Nacional N° 26.639 “Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial” que como medida primera plantea la creación de un inventario de glaciares. A 10 años de esta ley 44 proyectos mineros sobre glaciares y área periglacial están frenados.

    Entonces, ¿puede existir una minería sustentable? En los últimos años los avances tecnológicos en materia de energías limpias han impactado en la actividad minera debido a que es necesaria una mayor extracción de cobre y litio para poner en marcha estas formas de generación energética, por lo que la minería esta en aumento en la explotación de estos recursos. Sin embargo, en algunos países del mundo se está incentivando a la utilización de vehículos y maquinaria que utilicen estas formas limpias de energía. Además, se sabe que los desechos electrónicos tienen de 40 a 800 veces más oro que el mineral de oro, por lo que el reciclaje de componentes que contengan oro (como celulares, computadoras, entre otros) es una opción a futuro. En ambiente no existen los blancos y negros, es una amplia gama de grises en donde para toda actividad se está tratando de generar el menor impacto posible para aumentar nuestra calidad de vida ambiental. 

Quizás en un futuro, esperemos y tengo fe, en nuestro país se deje de pensar en términos de mega minería contaminante para pasar a reciclado de materiales metalíferos.