En la columna ambiental de hoy empezamos a explorar el mundo de la minería. ¿Qué es?¿Qué tipos hay?¿Qué problemáticas ambientales trae consigo?
Cuando nos referimos a minería hablamos de la acción de extraer recursos mineros que son útiles para la industria y la vida cotidiana. Estos recursos mineros son elementos y sustancias de origen geológico que se encuentran en la superficie terrestre, como plata, cobre, oro, hierro, azufre, sales, entre otros. Para cada tipo de extracción existen diferentes técnicas o métodos. Y, también, grandes impactos ambientales asociados. Vamos a ir viento que tipos de minerías hay, que se extrae en Argentina, cómo y qué impactos ambientales tienen. Primero vamos a ver la forma de clasificación que consta
de tres categorías según la Ley Nacional N° 1919 o más comúnmente conocido como
“Código Minero Argentino”. Siendo entonces “primera categoría” aquellos donde
el suelo es un accesorio y el dueño de los recursos mineros es el Estado, quien
puede concesionar para su extracción. En esta categoría se encuentran
sustancias metalíferas (metales) como oro, plata, platino, mercurio, cobre,
hierro, plomo, aluminio, tantalio, litio y potasio, entre otros; los
combustibles fósiles; el arsénico, azufre, cuarzo, mica, entre otros; las
piedras preciosas y los vapores endógenos (usados para la energía geotérmica).
Dentro de la “segunda categoría” se encuentran las minas que tienen dueño
privado (el dueño del suelo donde se encuentre el yacimiento) y/o pueden ser de
uso comunitario. Son las arenas metalíferas; piedras preciosas que se
encuentren en lechos de ríos o cuerpos de agua; salinas (como las Salinas
Grandes en La Pampa que se encuentran en Macachín con la explotación para Sal
Dos Anclas) y los minerales que no se encuentren en la primera categoría, entre
otros. Por último, la “tercera categoría” donde su propiedad es exclusiva del
dueño de la tierra incluye sobre todo a las canteras para extracción de arena y
materiales para la construcción.
Otra forma de clasificar la minería es subterránea o a
cielo abierto y cabe resaltar que la primera forma es más antigua que la segunda.
Cuando hablamos de minería subterránea se incluyen los pozos mineros o los
túneles de montañas. Entre los problemas ambientales que se encuentran en este
tipo de minería se pueden mencionar los desmoronamientos, costando la vida de
muchos trabajadores mineros y población en general. Entre los ejemplos más
recientes se encuentran los 33 mineros de Chile que en el año 2010 se quedaron
atrapados a 700 metros de profundidad o en Inglaterra donde en 1966 el pueblo
de Aberfan quedó sepultado y 144 personas murieron. También, hay que considerar
los perjuicios a la salud de los trabajadores principalmente derivados de
enfermedades respiratorias debido a las partículas en suspensión dentro de las
minas y la falta de oxígeno, o la deshidratación debido a calores extremos.
Además, durante mucho tiempo, y continúa hoy en día en varios países del mundo,
debido a que algunas minas son muy pequeñas las únicas personas que podían
acceder son niños por lo tanto es una industria que ha y utiliza trabajo
infantil para poder desarrollarse.
Entonces, ¿la minería a cielo abierto es mejor?
Lamentablemente no. Cuando hablamos de este tipo de minas nos referimos a
explotaciones mineras que tienen lugar en la superficie, como las canteras y
son de gran tamaño. Para poder construirlas es necesario hacer una excavación
previa del terreno que rodea la futura mina, ya sea con maquinaria o con
explosivos, en pocas palabras, es necesario “volar” la montaña. Este tipo de
minería se usa mayormente para la extracción de oro, cobre y plata y el
procesado se realiza en el exterior. En Argentina hay en las provincias
linderas a la Cordillera de Los Andes 13 mega minerías. Entre las problemáticas
ambientales el primer gran impacto que se nota es la pérdida de paisaje debido
a que las montañas desaparecen, también la contaminación por partículas en
suspensión (nubes de polvo) debido al movimiento de suelos y la contaminación
del agua y el suelo por los desechos derivados de las sustancias que se
utilizan para poder extraer los metales y del suelo estéril (proveniente de la
excavación) que se acumula, como el cianuro para el oro que es altamente
contaminante y nocivo para la salud. La contaminación del agua por cianuro (de
ahí la frase “el agua vale más que el oro”) y la pérdida de paisaje suelen ser
los reclamos de la gente local para la no instalación de estas. En próximas
columnas vamos a comentar en relación a esto distintos conflictos nacionales y
si es posible una solución sustentable a la minería.

