Pese a que se pensó que el año
2020 fue mejor ambientalmente que sus predecesores debidos a la cuarentena
mundial causada por el virus SARS-COVID 19, la realidad fue bastante
desilusionante. Por eso en la columna ambiental de hoy vamos a ver qué paso en
el 2020 que recién ahora, por comparación de datos, nos estamos enterando.
El año 2020 fue un año que quedará en el recuerdo de la gente debido a la pandemia
ocasionada por el virus SARS-COVID 19 y pese a que se pensó que debido al freno
mundial o “lock down” el ambiente iba a recibir un respiro, lo cierto es
que no fue así. Cuando hablamos de un respiro para el ambiente nos referimos a
que hayan disminuido las emisiones de gases de efecto invernadero, como dióxido
de carbono (CO2), oxido nitroso (NO2), vapor de agua,
metano (MH3), entre otros; que hayan cesado o disminuido las
actividades que impactan al ambiente, como la tala de árboles o deforestación
y/o a que la cantidad de residuos plásticos arrojadas al mar hayan disminuido.
Sin embargo, al ver los datos del año pasado con respecto al 2019 y al 2021, se
llega a una conclusión que será para el final de esta nota.
Pero
vamos por partes. Primero, vamos a explicar algunos conceptos para entender
algunos puntos importantes. Todos los años existe el “día de sobregiro” o “Overshoot
Day” el cual se refiere a la fecha en que la humanidad alcanza el límite de
los recursos de la naturaleza, excediendo lo que los ecosistemas de la Tierra
pueden regenerar en el año. Si este año llega más tarde que temprano es mejor y
lo ideal sería que algún día deje de existir, de manera que nunca estemos
consumiendo los recursos del año siguiente.
El
día de sobregiro para el año 2019 fue el 19 de Julio, mismo día que se estima
para este año 2021, mientras que para el 2020 fue el 19 de agosto, eso es
bueno, interesante, pero, ¿realmente bastó? Bueno, lamentablemente no. Según el
Espacio Mundial de la Situación Ambiental (WERS por sus siglas en inglés) de la
Organización de las Naciones Unidas (ONU), el balance ambiental da positivo en
contaminación. Siendo el año 2020 el que más gases de efecto invernadero genero
desde 1958. Entonces, ¿cómo puede ser que pese a no haber consumido tan rápido
todos los recursos (o llegado después al día de sobregiro) hayamos emitido más
gases de efecto invernadero? Para responder esto debemos recordar que el día de
sobregiro constituye un modelo, una simulación de la realidad para tener una
idea de cuánto estamos o no consumiendo en relación a cuánto se puede renovar
el planeta. Un mes de diferencia entre año y año no conlleva a una victoria
ambiental, la “aguja” de nuestra balanza ambiental necesita de varios años
donde nos retrasemos varios meses en este sobregiro.
Por
otro lado, o mejor dicho en adición, el año 2020 ha traído consigo una nueva
forma de generar basura y plásticos que terminan en el océano, las mascarillas
o barbijos y la mayor utilización de productos descartables debido a su
seguridad frente a la disminución de contagios, trae consigo un retroceso en
las políticas ambientales de incentivo a elementos reutilizables, pese a que
puede haber elementos sanitizados y reutilizables, muchas personas utilizan
barbijos de tela. No solo son más económicos y ambientalmente amigables, si no
que muchas veces vienen con diseños más cómodos que las mascarillas
descartables. Por último, durante 2020, la pérdida de bosques nativos en el
norte de Argentina fue de 114.716 hectáreas versus 80.938 hectáreas durante el
año 2019 en cuatro provincias del norte del país. Esto último es información
revelada por parte de una ONG ambientalista por medio de medición con imágenes
satelitales.
A modo de conclusión tomo una frase dicha en una de las ultimas reuniones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) “un medio ambiente saludable es un requisito indispensable para que las personas sean más saludables”. En definitiva, el año 2020 fue un año sin salud para la humanidad y el ambiente.
