En la columna ambiental de hoy vemos por qué el mensaje de tirar semillas al costado de la ruta y las famosas “bombas de semillas” en realidad pueden ser muy peligrosas para el medio ambiente.
Desde
hace un tiempo se puede ver en redes sociales imágenes que alientan a las
personas a tirar semillas de frutas comestibles en los costados de la ruta para
“reforestar” como solución ambientalmente amigable a la falta de árboles. Sin
embargo, este mensaje es bastante peligroso para el ambiente y sus ecosistemas.
Vamos a ver por qué no es tan buena idea tirar semillas donde sea.
Primero,
vamos a definir qué es un ecosistema para poder ubicarnos y contextualizar
mejor. Un ecosistema es un “sistema biológico constituido por una comunidad de
seres vivos y el medio natural en que viven.” y existen muchos tipos de
ecosistemas. Hay sistemas ecológicos acuáticos lacustres, marinos, de selva, de
bosque, de pastizal, de desierto, entre otros. Cada uno de estos ambientes
tiene características propias climáticas (temperatura y precipitación) que hace
que las especies de flora y fauna que la componen estén habituadas a vivir ahí.
Por ejemplo, en los desiertos, debido a los escases de agua y altas
temperaturas, las plantas están adaptadas con hojas reducidas para no perder
agua, estas hojas pequeñas muchas veces pinchan para defenderse de herbívoros y
aquí tenemos el por qué de las espinas. O, por ejemplo, la gran altura de los
arboles en los bosques y selvas para poder recibir luz solar para “alimentarse”
por medio del proceso de fotosíntesis. O animales totalmente blancos para
camuflarse en la nieve, como los osos polares. Cada ser vivo tiene su
característica en coherencia con el ambiente donde vive y forma una red
interconectada y equilibrada con su entorno y los demás organismos vivos.
Entonces,
¿es correcto plantar árboles de mandarina proveniente de las zonas tropicales
de Asia en los pastizales de la región pampeana? ¿es correcto plantar árboles
donde no los había por características naturales? Claramente, no. Puesto que
esto puede afectar enormemente el equilibrio de los ecosistemas nativos, que,
por cierto, ya están bastante alterados y de pastizales pampeanos nativos solo
nos quedan los costados de las rutas.
Ojo,
estas ideas de querer hacer las cosas de buena fe desde el desconocimiento no
es algo que esta mal en sí. Es loable que las personas deseen ambientes lindos
y sanos, llenos de verde y vegetación. Pero el manejo y funcionamiento de los
sistemas complejos como los ecosistemas en donde hay tantas variables por y
para tener en cuenta no es tarea fácil.
Es
más, muchas veces algunas políticas de Estado (no hablo de una región ni país
en particular) propician la simplificación de estos sistemas complejos en
nombre de la “conservación”. Pensemos el siguiente ejemplo, se quema un bosque
y se pierde toda su riqueza natural, ¿es suficiente con plantar árboles nativos
para restaurar o volver a como estaba antes del incendio ese sistema?
Lamentablemente no. Puesto que un bosque es mucho más que los árboles que la
conforman, son todas las especies de flora y fauna asociada, como pasturas,
arbustos, otras especies de árboles, líquenes, animales mamíferos, reptiles,
aves, insectos, hongos, y la lista sigue y sigue. Y encima, esta lista es
particular y única para cada tipo de ecosistema.
Últimamente,
también, se han visto noticias de “bombas de semillas” para “apalear el cambio
climático” pero son semillas de plantas exóticas en ambientes nativos, eso
nunca termina bien. La tarea de conservar un ambiente, y no hablemos de
restaurar o recuperar, es una ardua asignatura que requiere de conocimiento
adecuado profesional interdisciplinario (biólogos/as, ingenieros/as
ambientales, geólogos/as, entre otros) para el completo entendimiento de los
ecosistemas.
Aplaudo
el compromiso y el interés de todas esas personas que han compartido esas
imágenes y noticias de bombas de semilla, pero desafortunadamente (y ojalá lo
fuese) no es tan fácil como comer frutas y tirar semillas. Seamos conscientes,
aprendamos, sigamos siendo curiosos y curiosas, vamos por buen camino.
