jueves, 3 de junio de 2021

Bee Happy

Hay quienes dicen que Einstein dijo “la vida sin abejas sería un desastre global, al hombre sólo le quedarían cuatro años de vida. Sin abejas, no hay polinización, ni hierba, ni animales, ni hombres”. Pese a que no hay registros fiables de que este gran científico haya dicho esto, la frase es muy verdadera. Los polinizadores son fundamentales para la vida en la tierra y en la columna ambiental de hoy vamos a hablar del Día Mundial de las Abejas (Bee day en Ingles).

    El jueves 20 de mayo fue el Día Mundial de las Abejas (Bee Day en Ingles) y otros polinizadores, fecha que fue creada en el año 2017 por la Organización de Naciones Unidas (ONU) para concientizar sobre la importancia de los polinizadores, las amenazas que sufren y su importancia para el desarrollo global. Pero, vayamos por partes, ¿qué son los polinizadores? Estos son animales que transportan polen desde las flores macho de las plantas hacia las flores hembras, ayudando a que las flores puedan fecundarse para formar los frutos que contendrán las semillas de futuras plantas. Las plantas que tienen flores se denominan Angiospermas y en esta clasificación se encuentran toda la flora menos, por ejemplo y para mencionar algunos, los pinos, cedros, enebros, entre otros. En Latinoamérica toda la flora nativa que existe tiene flor por lo que puede ser polinizada. Estos animales son tanto insectos como abejas, abejorros, mariposas y moscas entre otros, como algunas aves como los colibrí o, a veces llamados, “pica flor” por su condición de polinizador, también mamíferos como algunas especies de murciélagos ayudan a la fecundación de la flora. Entonces, ¿estos animales polinizan a sabiendas de manera intencional? En realidad, muchas veces la polinización ocurre como efecto colateral. Por ejemplo, las abejas van de flor en flor recolectando polen para fabricar la miel con la que se alimentan, en el pasaje entre planta y planta parte del polen cae haciendo que se produzca la fecundación. Con el colibrí, algunas especies de murciélagos, mariposas y algunas especies de polillas pasa algo similar, estos se alimentan de néctar de las flores y al introducir su pico o probóscide retraible (o trompa, sí, los elefantes no son los únicos que tienen trompa, aunque el de estos es más grande que la de las mariposas) en varias plantas los restos de polen de una flor pueden pasar a otra flor.

    La polinización de esta manera ayuda a las plantas debido a que pueden entrecruzar material genético con ejemplares que están más lejos de lo que el viento puede transportar el polen de manera eficiente. Cuanta mayor mezcla genética hay mayor valor de biodiversidad, lo que ayuda a las plantas a mejorar su calidad de especie. De esta manera, y para poder lograr atraer a los polinizadores, algunas especies de flora tienen distintos métodos para lograrlo. Por ejemplo, algunas flores tienen una suerte de “pista de aterrizaje” para polinizadores que se ve en algunos espectros de luz que a veces no podemos ver, pero las abejas y los demás polinizadores sí. El aroma de algunas flores, tan dulce y tan lindo, también es una técnica que usan para atraerlos. Así como los colores y formas particulares que es específico para distintos tipos de polinizadores.

    Sin embargo, pese a que este mecanismo natural es planeado y equilibrado, las acciones humanas pueden crear un desbalance en la cantidad de animales polinizadores y en la cantidad de plantas a polinizar. Por ejemplo, con el sobreuso de agroquímicos como pesticidas que matan a estos importantes insectos. O la deforestación que merma con las plantas nativas haciendo que los polinizares no tengan qué comer haciendo que su población disminuya y consigo también, como un efecto creciente, las especies de flora que puedan haber quedado. Entonces, la pérdida de hábitat y el uso de pesticidas son las principales causas. Esto es muy importante, debido a que las plantas son parte fundamental de nuestra alimentación y proveedoras del oxígeno que respiramos, en definitiva, son vitales para nuestra existencia y la existencia de toda la vida en la Tierra.

Por esta razón, y dado que las abejas y otros polinizadores son fundamentales para el equilibrio del sistema biológico mundial es que se pide conciencia, cuidado y protección de estos pequeños pero importantísimos animalitos.



martes, 25 de mayo de 2021

Hablemos de plástico

En la columna ambiental de hoy vamos a ver qué es el plástico, qué daños causa al ambiente y qué podemos hacer para disminuir la cantidad de plástico.

    Cada vez salen más y más noticias que hablan de los peligros del plástico a nivel mundial, sus efectos para el ambiente, sus hábitats y los seres vivos que viven en ellos. Pero, ¿estamos conscientes y sabemos qué es en verdad el plástico? Hoy vamos a responder a esta y otras preguntas.

    Primero que nada, vamos a definir qué es el plástico, es un material constituido por compuestos orgánicos (derivados del petróleo en su mayoría), sintéticos o semisintéticos que tienen la propiedad de ser maleables. Esta propiedad hace que hoy en día todo lo que tengamos posea plástico o esté compuesto de este. Si miran a su alrededor mientras leen esta columna van a ver seguramente una jarra, un mate, un recipiente de algún producto alimenticio, productos de limpieza, bolsas, cigarrillos, zapatillas, carteras, cuadernos, lapiceras, todo con plástico. Incluso ahora con la pandemia provocada por el virus SARS-Covid 19 quizás veamos algún que otro barbijo en nuestra casa, también de este material.

    Claro que la mayoría de estos elementos compuestos por plástico son de corta duración o descartables, los usamos o terminamos el contenido del recipiente de este material y lo disponemos como residuo, entonces, ¿A dónde se va todo ese plástico que tiramos?. La mayoría termina en ríos y luego en los océanos donde se degradan y se transforman en microplásticos (pequeños fragmentos, de menos de 5 milímetros o 0,5 centímetros). Estos últimos son consumidos por la ictiofauna (mayormente por peces) y luego por nosotros/as afectando la salud de la fauna marina y la nuestra. Hoy en día se estima que hay 14 millones de toneladas (Tn) de microplástico en el fondo del mar y alrededor de 150 millones de toneladas de plástico ya flotan en nuestros océanos, considerando además ocho millones de toneladas adicionales que ingresan al agua cada año, son números tan grandes que cuesta imaginarlo.

    Entonces, ¿qué soluciones hay para este problema? Entre las soluciones más mencionadas se encuentra el reciclado de los plásticos, transformar los ya usados en nuevas cosas. Sin embargo, no todos los plásticos se pueden reciclar y la cantidad de veces que se puede realizar este proceso es limitada. Depende también de si el elemento que deseamos reciclar tiene un solo tipo de plástico o muchos distintos. Por ejemplo, si miramos una zapatilla veremos que la zuela es de un tipo y la plantilla de otro, los cordones de otro y así. Muchas veces separar los distintos plásticos no es tarea fácil y dificulta el reciclado. Sin embargo, siempre que se pueda es una buena opción. En relación a esto, algo que podemos hacer en nuestros hogares son las denominadas “Botellas de amor” que consiste en rellenar botellas de bebidas de plástico con envoltorios plásticos e ir aprisionando para que quede bien compactado. De esta manera, estas botellas luego pueden llevarse a un centro de reciclado, las cuales luego serán transformadas en “madera plástica” la cual se usa para la construcción y para la confección de muebles. También, se pueden reutilizar ciertos envases para usos cotidianos o contenedores, como los potes de quesos crema o yogurt que pueden ser utilizados para guardar cosas y otros alimentos o usar bidones de plásticos como macetas. Por último, podemos disminuir nuestro consumo de plástico al utilizar productos reutilizables, como botellas o barbijos de tela, entre otros.

El plástico se encuentra naturalizado en nuestro día a día, pensamos que no podemos vivir sin este, pero recordemos que sólo se utiliza desde hace 100 años, lo cual es poco si tenemos en cuenta que la humanidad tiene más de 10.000 años de antigüedad. Digamos NO a los plásticos de un solo uso.



viernes, 14 de mayo de 2021

Cuando la calidad de vida cae para el medio ambiente, cae para el ser humano.

En la columna ambiental de hoy evaluamos cómo es nuestra calidad de vida ambiental argentina según investigadores/as de CONICET.

    En distintas ramas de la ciencia se utilizan “índices” para medir distintas cuestiones, estos son medidas adimensionales (es decir que no tienen unidades como kilo, pesos, metros, horas, entre otros). Por otro lado, en materia ambiental se suele usar mucho el concepto de “calidad de vida” para referir a si hay un buen ambiente o no, y con buen ambiente se habla de aire limpio, agua potable disponible y agua limpia en general, presencia de vegetación nativa, arbolado, entre otros, mientras que con mala calidad de vida ambiental se hace referencia a si hay problemas ambientales como contaminación de suelo, agua y/o aire, si hay falta de agua, falta de vegetación nativa, incendios, inundaciones, sequías, y la lista sigue. Entonces, si combinamos los conceptos de “índice” y de “calidad de vida ambiental” tendremos el “Índice de Calidad de Vida Ambiental” (ICA) en el cual se puede medir cuán bien o mal se vive en distintos lugares en función de su confort ambiental.

    En Argentina, dicho índice fue desarrollado por los investigadores Velazquez y Celemin de CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) en el año 2010 a través de un estudio (que se encuentra disponible en internet para su descarga y lectura) que analiza la calidad de vida ambiental y realiza el ICA para todos los departamentos de todas las provincias del país. Se detalla en el mismo la metodología, resultados y conclusiones para cada región del país y unidad departamental. A continuación, vamos a resumir algunos puntos interesantes de este estudio.

    Las medidas o parámetros que usaron para calcular el ICA constan de una clasificación de tres categorías subdivididas en subcategorías. Estas son “recursos recreativos de base natural”, como playas, parques, bosques, lagos, ríos, entre otros; “recursos recreativos antrópicos”, como museos, teatros, centros deportivos; y “problemáticas ambientales” que son problema que afecta y dificulta la posibilidad del derecho humano de tener un ambiente saludable, y se usan (para este estudio) el uso de agrotóxicos, la minería, la contaminación, el ruido y la congestión, las localizaciones con externalidades negativas, la inseguridad, los basurales, los asentamientos precarios, sismos, inundaciones, volcanes, tornados y la inconformidad climática.

    Los resultados son expuestos por región en tablas y mapas que llevan una colorimetría tipo semáforo donde los departamentos en color rojo son los que peor calidad ambiental tienen, amarillo es calidad intermedia y verde es calidad alta. Vamos a centrarnos en la región pampeana comprendida por las provincias de La Pampa (particularmente), Córdoba, Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos. Para esta región, la mejor calidad ambiental se presenta mayormente en las sierras de Córdoba, también se destacan en verde intenso los corredores fluviales de Entre Ríos y el delta del Paraná, en Buenos Aires toda la zona de la Costa Atlántica, también en Santa Fe ciudad y en los departamentos Caleu- Caleu y Capital en La Pampa. Por otro lado, la peor calidad ambiental de la región se da en varias partes de la región Metropolitana de Buenos Aires, Gran Rosario, la zona de la pampa deprimida en la provincia de Buenos Aires (en la cuenca de su Río Salado) y, en La Pampa en el departamento de Limay Mahuida, lo que se refiere como Pampa Seca. Particularmente, en el mapa se ve que en toda la región del oeste pampeano donde antes se encontraban los ríos Atuel, Salado, Chadileuvú y Curacó hay una gran mancha roja con la peor calidad ambiental de la región. Algo interesante a mencionar es que, en una parte de este estudio se menciona que la mala calidad ambiental de esta región se refleja en peligros y la monotonía.

    Es claro que los impactos ambientales generados por las modificaciones antrópicas no nos mantienen ajenos/as a nuestra calidad de vida ambiental. Este estudio revela que la salud y la calidad de vida no viene solamente de la mano de mayor cantidad de espacios verdes o tener mares o ríos (aunque es un factor determinante e importante) si no también en calidad social. 

El ambiente es lo natural con lo social, estamos dentro del ambiente, somos el ambiente. Por último, y no menos importante, quiero reafirmar que los ríos Atuel y Salado también son pampeanos.



jueves, 29 de abril de 2021

Salvemos a Ralph

En la columna ambiental de hoy veremos qué es la crueldad animal en los testeos de productos cosméticos, qué implicancias tienen, legales y reemplazos Cruelty Free.

    En esta semana salió a la luz en las redes sociales un video animado que busca informar y empatizar a las personas sobre el testeo en animales que se realiza para la producción de elementos de cosmética, tales como máscaras de pestañas, pinta labios, desodorantes, perfumes, cremas, productos para el cabello, entre otros. En este video se presenta a Ralph, un conejo antropomorfizado (es decir, con características humanas como vestirse, tener una casa y caminar sobre sus patas traseras) que “trabaja” como animal de prueba y muestra los perjuicios a su salud y la crueldad que se mantiene oculta en estas prácticas hacia los animales. Este cortometraje fue realizado por la ONG Humane Society International y contó con el cineasta y actor Taika Waititi para el desarrollo del corto y la voz del animal principal (Ralph). Su lema es simple pero impactante: “Ningún animal debería sufrir en nombre de la belleza”.

    Pero veamos un poco algunas cuestiones para entender mejor esta problemática. En EEUU desde comienzos del siglo XX se realizan testeos en animales autorizados por la Food and Drug Administration (FDA) (Administración de comida y fármacos) y su Ley Federal de Alimentos y Medicamentos Cosméticos aprobada en el año 1938, luego de que una mujer quedó ciega tras utilizar una máscara de pestañas. Actualmente, a nivel mundial, más de 500 mil animales mueren cada año como consecuencia de estas prácticas en laboratorios de cosmética.

    Pero pese a que esta ley que mencionamos fue aprobada en el año 1938, ya desde 1898 existe una organización internacional llamada Cruelty Free International fundada en Inglaterra para proteger los derechos de los animales y evitar prácticas crueles sobre estos que se realizan en pos de la cosmética, la farmacología y demás productos de uso cotidiano. Desde el año 2012, esta organización a ganado mayores fuerzas en contra del testeo en animales. Actualmente, la prohibición de realizar experimentos en animales existe en 40 países alrededor del mundo y se han unido más de 1.000 compañías denominadas “libres de crueldad animal” o Cruelty free, en honor a esta primera organización internacional. Entre los países que prohíben estas prácticas se encuentran Turquía, Israel, India, Taiwán, Corea del Sur, Nueva Zelanda, Noruega, Suiza, Islandia, Reino Unido, Australia, Guatemala y Colombia.

    En Argentina, se presentó en el año 2017 un proyecto de ley para prohibir el uso de animales para el desarrollo, experimentación y pruebas en componentes de cosméticos y artículos de tocador y perfumes aunque todavía no ha tenido tratamiento en ninguna de las dos cámaras (Diputados ni Senadores). Por lo pronto, si queremos consumir productos que sean libres de crueldad animal debemos fijarnos si las marcas que consumimos tienen un logo fácil de identificar que consta de la forma de un conejo blanco y que suelen estar acompañados de frases que informan a las personas de que estos productos están libres de crueldad animal.

    Pero, ¿cómo son los testeos que se realizan en los animales? ¿Son realmente tan crueles? En la mayoría de las formas de pruebas en animales se repite el patrón de forzar al animal (casi siempre ratas y conejos) a ingerir o tener contacto con la piel afeitada directa algún producto que se desee testear por un número de días consecutivos que suele sobrepasar el mes. También se suelen utilizar animales preñados para evaluar si hay efectos sobre el feto. De esta manera, se evalúa si hay intoxicación o irritación en la piel. Como consecuencia, los animales quedan ciegos, presentan tumores y/o mueren.

    Entonces, ¿cómo se pueden testear estos elementos sin tener que perjudicar ninguna vida? Existen numerosos métodos alternativos o de reemplazo que no conllevan a que ningún animal (humano y no humano) sufra. Entre ellos se encuentran cultivos celulares, ensayos en hongos y bacterias, pruebas in vitro (en laboratorio a bacterias), utilización de modelos computacionales, recopilación de informaciones antecedentes, entre otros. De esta manera se ha estimado que existen cerca de 15.000 ingredientes que ya han sido probados con estas técnicas alternativas y declarados seguros, efectivos y de calidad. Por esta razón, y debido a la creciente mala imagen que se tiene de las empresas que testean en animales, más y más compañías buscan evitar la crueldad con los animales.

Seamos consumidores conscientes y salvemos a Ralph.



jueves, 22 de abril de 2021

Camarón que se duerme...

Últimamente se habla mucho de los buques de pesca procedentes de China que predan sobre los recursos pesqueros en cercanías a la plataforma continental de Argentina. Por esta razón, en la columna ambiental de hoy vamos a desarrollar algunos conceptos para entender mejor esta problemática.

La plataforma continental es la superficie del fondo marino próximo a la costa con profundidades menores a 200 metros. El Mar Argentino se encuentra dentro de esta plataforma que se extiende hasta los 370km desde la línea de costa. Debido a que el país tiene la potestad o el poder de utilizar los recursos naturales que se encuentren en todo el mar dentro de estos límites legales (en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar), la plataforma continental tiene gran valor económico. En Argentina, el mar presenta una rica biodiversidad de peces altamente comercializables y esto moviliza el mercado pesquero nacional, ya sea por la comercialización local como por la exportación. Sin embargo, para poder hacer uso de estos recursos en el país es necesario cumplimentar con una serie de normas regulatorias que marcan cuánto se puede pescar y en qué épocas del año.

La ictiofauna marina (es decir, los recursos pesqueros como peces y calamares entre otros) tiene las mismas características biológicas que cualquier especie animal, esto quiere decir que presentan tiempos de crecimiento y reproducción. Para que el recurso sea sustentable, en otras palabras, para que la pesca pueda ser sostenida en el tiempo y rentable, es necesario respetar esos tiempos. De esta manera, se estipulan momentos en donde la pesca se encuentra vedada o prohibida para que la población de peces pueda reproducirse y renovarse, además se estipula la cantidad en toneladas que se puede extraer. Si esto no se cumple se sobreexplota y esto conlleva a la escases del recurso. Esto, además de presentar perjuicios económicos, tiene problemas ambientales asociados debido a que los hábitats marinos se desequilibran llevando a la extinción de especies comercializables y no comercializables así como también a la superpoblación de peces y fauna marina no son comercializables. Los ecosistemas acuáticos marítimos presentan un equilibrio estable que ante los malos manejos de recursos por sobre explotación puede llevar a la muerte de estos como tal.

Ahora bien, ¿qué pasa en aguas internacionales, más allá de la línea de la plataforma continental? Bueno, primero hay que tener en cuenta que en aguas internacionales no hay legislación con respecto a la extracción de ictiofauna, por lo que no hay regulación ni de tiempos ni de cantidad permitida. Básicamente es un vía libre a hacer lo que se quiera. Pero, recordemos que los límites políticos no siempre se coinciden con los límites naturales y, particularmente en el océano, estas líneas imaginarias no se aplican al comportamiento de la ictiofauna. Es decir, la población de peces o calamares se mueve por todo el mar sin importar si están o no dentro de los límites del Mar Argentino. Esto es importante destacarlo debido a que más allá de los 370km que mencionamos al principio, a los 371km en este momento hay muchos barcos de otros países, mayoritariamente chinos, sobrepescando y perjudicando no solamente el ambiente acuático marítimo si no nuestros recursos económicos pesqueros. Estos barcos han sido reportados mil y una veces, pero debido a que se encuentran en aguas internacionales, Argentina no puede hacer nada al respecto más que cuidar que estas flotas no entren de manera ilegal en nuestro territorio por medio de controles de Prefectura Naval Argentina.

En los últimos reportes que se conocieron en diarios nacionales e internacionales se menciona la ocurrencia de 300 buques industriales con una eslora (longitud) de 60 a 80 metros y entre 25 y 40 tripulantes cada uno (conocidos como jiggers o poteros), que pescan calamar. Después del plancton (de lo que se alimentan por ejemplo las Ballenas), el calamar es la especie más importante, ecológicamente hablando, en la red trófica en el Atlántico Sur, lo que preocupa a los expertos en el tema de ambientes marinos. El impacto económico de estos saqueos es para remarcar debido a que compiten en los mismos mercados que los productores locales sin pagar impuestos, con combustible subsidiado y mano de obra esclava.

Es necesario que esta problemática se haga extensiva a todos/as los/as argentinos/as y que se creen nuevos instrumentos legales para poder frenar esta sobreexplotación marina antes que sea demasiado tarde.



viernes, 16 de abril de 2021

Minería (i)responsable

En la columna ambiental de hoy profundizamos la temática de la actividad minera en nuestro país, sus impactos, legislaciones y pensamos la posibilidad de una minería sustentable.

    La minería es la acción de extraer recursos mineros (oro, plata, cobre, hierro, sales, entre otros) que son útiles para la industria y la vida cotidiana. Uno de los tipos de minería se llama “a cielo abierto” y consiste en excavar las montañas hasta hacerlas desaparecer para poder extraer minerales, principalmente oro, plata y cobre. Este tipo de minería trae consigo muchas problemáticas ambientales como la contaminación del agua debido a residuos peligrosos como cianuro para la extracción de oro, uso de agua limpia con un uso del 1% del total disponible, pérdida del paisaje debido a la desaparición de los ambientes naturales (las montañas), afectación del turismo asociado a la pérdida del paisaje, contaminación del aire y el suelo y pérdida de la biodiversidad (seres vivos).

    En Argentina hay 13 mega minerías en las provincias linderas con la Cordillera de Los Andes. Estas son Estatales con concesiones mayormente extranjeras de las empresas BarrickGold, Yamaha Gold y Silver Standard Resources de Canada, Hochschild mining de Inglaterra y Metallurgical Corporation de China, entre otros. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) los trabajadores mineros representan solo el 0.9% de la población empleada y presentan altos riesgos de morbilidad por accidentes o enfermedades que muchas veces se manifiestan de manera tardía. Por estas razones y las problemáticas ambientales que trae consigo, muchas localidades del país han alzado su voz en contra de esta actividad. Entre estas localidades, por ejemplo, tenemos a Famatina en La Rioja que en el año 2013 puso en la mesa el tema de la contaminación ambiental y la importancia de un ambiente sano con su eslogan “El agua vale más que el oro” o Esquel en Chubut donde para proteger su turismo y calidad ambiental la gente salió y sale a la calle para evitar la explotación minera.

    Esta bien, esta es una columna ambiental y no social. Pero no olvidemos que lo ambiental involucra a la sociedad como componente de los sistemas. Volviendo entonces a los impactos ambientales derivados de la actividad minera, el 1% de agua que se menciona al principio de esta columna quizás pueda parecer poco, pero no es tanto un tema de cantidad si no de dónde proviene esa agua. El 3.5% del agua del mundo es dulce, el porcentaje restante es agua salada predominantemente de los mares y océanos. De ese porcentaje de agua no salada, aproximadamente la mitad se concentra en los glaciares y casquetes polares y la otra se ubica en los acuíferos, glaciares continentales y en lagos. Por lo tanto, el agua de los glaciares es considerado una de las reservas de agua dulce más importantes del mundo. Como sabemos, la minería se realiza mayormente en montañas, en la Cordillera de Los Andes en la zona de las Altas Cumbres se encuentran los glaciares y se utiliza estas reservas de agua futuras para poder extraer minerales contaminando luego, dejándola de esta manera inutilizable para uso humano consuntivo y no consuntivo. Por esta razón, en nuestro país en el año 2010 se sancionó la Ley Nacional N° 26.639 “Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial” que como medida primera plantea la creación de un inventario de glaciares. A 10 años de esta ley 44 proyectos mineros sobre glaciares y área periglacial están frenados.

    Entonces, ¿puede existir una minería sustentable? En los últimos años los avances tecnológicos en materia de energías limpias han impactado en la actividad minera debido a que es necesaria una mayor extracción de cobre y litio para poner en marcha estas formas de generación energética, por lo que la minería esta en aumento en la explotación de estos recursos. Sin embargo, en algunos países del mundo se está incentivando a la utilización de vehículos y maquinaria que utilicen estas formas limpias de energía. Además, se sabe que los desechos electrónicos tienen de 40 a 800 veces más oro que el mineral de oro, por lo que el reciclaje de componentes que contengan oro (como celulares, computadoras, entre otros) es una opción a futuro. En ambiente no existen los blancos y negros, es una amplia gama de grises en donde para toda actividad se está tratando de generar el menor impacto posible para aumentar nuestra calidad de vida ambiental. 

Quizás en un futuro, esperemos y tengo fe, en nuestro país se deje de pensar en términos de mega minería contaminante para pasar a reciclado de materiales metalíferos.



viernes, 9 de abril de 2021

El Agua vale más que el Oro

En la columna ambiental de hoy empezamos a explorar el mundo de la minería. ¿Qué es?¿Qué tipos hay?¿Qué problemáticas ambientales trae consigo?

    Cuando nos referimos a minería hablamos de la acción de extraer recursos mineros que son útiles para la industria y la vida cotidiana. Estos recursos mineros son elementos y sustancias de origen geológico que se encuentran en la superficie terrestre, como plata, cobre, oro, hierro, azufre, sales, entre otros. Para cada tipo de extracción existen diferentes técnicas o métodos. Y, también, grandes impactos ambientales asociados. Vamos a ir viento que tipos de minerías hay, que se extrae en Argentina, cómo y qué impactos ambientales tienen.

    Primero vamos a ver la forma de clasificación que consta de tres categorías según la Ley Nacional N° 1919 o más comúnmente conocido como “Código Minero Argentino”. Siendo entonces “primera categoría” aquellos donde el suelo es un accesorio y el dueño de los recursos mineros es el Estado, quien puede concesionar para su extracción. En esta categoría se encuentran sustancias metalíferas (metales) como oro, plata, platino, mercurio, cobre, hierro, plomo, aluminio, tantalio, litio y potasio, entre otros; los combustibles fósiles; el arsénico, azufre, cuarzo, mica, entre otros; las piedras preciosas y los vapores endógenos (usados para la energía geotérmica). Dentro de la “segunda categoría” se encuentran las minas que tienen dueño privado (el dueño del suelo donde se encuentre el yacimiento) y/o pueden ser de uso comunitario. Son las arenas metalíferas; piedras preciosas que se encuentren en lechos de ríos o cuerpos de agua; salinas (como las Salinas Grandes en La Pampa que se encuentran en Macachín con la explotación para Sal Dos Anclas) y los minerales que no se encuentren en la primera categoría, entre otros. Por último, la “tercera categoría” donde su propiedad es exclusiva del dueño de la tierra incluye sobre todo a las canteras para extracción de arena y materiales para la construcción.

    Otra forma de clasificar la minería es subterránea o a cielo abierto y cabe resaltar que la primera forma es más antigua que la segunda. Cuando hablamos de minería subterránea se incluyen los pozos mineros o los túneles de montañas. Entre los problemas ambientales que se encuentran en este tipo de minería se pueden mencionar los desmoronamientos, costando la vida de muchos trabajadores mineros y población en general. Entre los ejemplos más recientes se encuentran los 33 mineros de Chile que en el año 2010 se quedaron atrapados a 700 metros de profundidad o en Inglaterra donde en 1966 el pueblo de Aberfan quedó sepultado y 144 personas murieron. También, hay que considerar los perjuicios a la salud de los trabajadores principalmente derivados de enfermedades respiratorias debido a las partículas en suspensión dentro de las minas y la falta de oxígeno, o la deshidratación debido a calores extremos. Además, durante mucho tiempo, y continúa hoy en día en varios países del mundo, debido a que algunas minas son muy pequeñas las únicas personas que podían acceder son niños por lo tanto es una industria que ha y utiliza trabajo infantil para poder desarrollarse.

    Entonces, ¿la minería a cielo abierto es mejor? Lamentablemente no. Cuando hablamos de este tipo de minas nos referimos a explotaciones mineras que tienen lugar en la superficie, como las canteras y son de gran tamaño. Para poder construirlas es necesario hacer una excavación previa del terreno que rodea la futura mina, ya sea con maquinaria o con explosivos, en pocas palabras, es necesario “volar” la montaña. Este tipo de minería se usa mayormente para la extracción de oro, cobre y plata y el procesado se realiza en el exterior. En Argentina hay en las provincias linderas a la Cordillera de Los Andes 13 mega minerías. Entre las problemáticas ambientales el primer gran impacto que se nota es la pérdida de paisaje debido a que las montañas desaparecen, también la contaminación por partículas en suspensión (nubes de polvo) debido al movimiento de suelos y la contaminación del agua y el suelo por los desechos derivados de las sustancias que se utilizan para poder extraer los metales y del suelo estéril (proveniente de la excavación) que se acumula, como el cianuro para el oro que es altamente contaminante y nocivo para la salud. La contaminación del agua por cianuro (de ahí la frase “el agua vale más que el oro”) y la pérdida de paisaje suelen ser los reclamos de la gente local para la no instalación de estas. En próximas columnas vamos a comentar en relación a esto distintos conflictos nacionales y si es posible una solución sustentable a la minería.