viernes, 12 de febrero de 2021

El arte de derribar paradigmas

En la columna ambiental de hoy nos metemos de lleno en el entendimiento de las formas de pensamiento ambientales, ¿estamos atravesando un cambio de paradigma energético? ¿Qué significa?

        Casi siempre que se tratan cuestiones ambientales se hace hincapié en el surgimiento de un nuevo paradigma mejor, es decir, más eficiente y menos contaminante. Cuando se habla de paradigma se hace referencia al “conjunto de conceptos, valores, técnicas y procedimientos compartidos por una comunidad científica, en un momento histórico determinado, para definir problemas y buscar soluciones”, entonces, es un proceso que puede tomar más o menos tiempo pero que está mayormente condicionado por el momento histórico. Esta época, si se quiere, particular donde algo empieza a cambiar suele tener características en común. Los cambios surgen cuando algo no estaría andando como pensábamos y podemos mejorar la situación. En materia de energía, la humanidad ha atravesado muchos cambios en su forma de aprovechar el medio. Como y empezando en el uso de fuerza humana, mayormente esclava, o animal para realizar trabajos, la explotación del carbón para máquinas de vapor que revolucionaría la industria, la electricidad y el descubrimiento del petróleo o combustible fósil y nuestra rápida expansión y crecimiento en todo el mundo. Si algo podemos observar de estas transformaciones en la generación y uso de la energía, es que siempre se pasa de formas menos a más eficientes, donde con menos esfuerzo se obtenga la misma cantidad o más de trabajo generado. Por ejemplo, si pensamos cuánto tardaría una persona con caballo en arar un campo y lo comparamos con una cosechadora actual, veremos que el salto ha sido a mayores eficiencias. La mayor cantidad de trabajo en menor tiempo, suele aumentar la producción y el consumo. Entonces, si algo tienen en común estos cambios de paradigma energéticos es que cada salto ha sido menos amigable para el ambiente que el anterior. Ojo, no digo que usar fuerza humana sea ambientalmente amigable, todo lo contrario, no es amigable para nada. Solo que, al haber mayor eficiencia energética suele haber mayor contaminación, claro, también mayor confort y crecimiento poblacional.

    Entonces, era necesario pensar formas de producción y uso de energía que nos dejaran todo lo lindo de estas energías contaminantes, como el confort, la movilidad, la mayor tecnología asociada, entre otras, sin contaminar en el proceso. ¿Por quienes era necesario? Casi siempre todas las ideas ecologistas y/o ambientalistas (en próximas columnas explicaré la diferencia) surgen en la década de los 60s y 70s con el movimiento Hippie en Estados Unidos. Algunos ejemplos de corrientes filosóficas de esta clase son la Ecología Profunda (año 1973 por Arne Naess) que tiene como premisa una integración total de la “persona-en-naturaleza”, el Ecofeminismo (año 1974 por Françoise d'Eaubonne) que afirma que la destrucción medioambiental contemporánea sería el resultado de una historia de dominio patriarcal, el EcoCapitalismo (año 1968 por Garrett Hardin) que se basa en una reducción del impacto ambiental de los procesos de producción y las mercancías, a través del reciclaje o la mayor eficiencia energética y tecnológica. Otro ejemplo, y mucho más reciente, es la corriente Solar Punk (año 2008 por Blog Republic of the Bees) que es un género de la ficción especulativa (como el Steam Punk) que abarca tanto la literatura, el arte, la arquitectura, moda, música y juegos. Este movimiento, toma como temática las energías renovables y la tecnología en general, para tratar de generar una visión de futuro positiva para la humanidad. Además, incentiva el uso de medios menos tecnológicos para reducir emisiones de carbono, como sería el caso de las huertas y la permacultura. Recomiendo buscar en Google Imágenes arte de este movimiento.

    Ahora bien, hemos visto varios paradigmas energéticos, bastante actuales, y seguramente se cree que estas formas de pensamiento aparecieron antes que las tecnologías de generación de energía limpia. Sin embargo, vamos a ver algunos acontecimientos. En 1882 se pone en marcha la primera central hidroeléctrica del mundo, en 1888 se crea la primera turbina eólica para generar electricidad y en 1956 aparecen las primeras celdas solares. Es decir, que la tecnología limpia existía mucho antes de que el paradigma energético se encuentre en proceso de cambio.

Muchas veces tenemos la innovación frente a nuestras narices, solo falta interés, tanto económico como social. Los movimientos ambientalistas, ecologistas o verdes que surgen a fines del S XX fueron necesarios para desempolvar viejas tecnologías y poder mejorarlas. El proceso es largo, desde nuestra escala humana, se estima que hasta dentro de 70 u 80 años no vamos a poder prescindir del petróleo. Pero, estamos viviendo un momento histórico y eso vale la pena.