lunes, 8 de febrero de 2021

No existe un fin para el mar

En la columna ambiental de hoy detallamos distintas formas de generación de energías limpias no convencionales, sus ventajas y desventajas. ¿Son los mares el futuro del paradigma energético?

    Se prevé que este año 2021, el 25% de las inversiones globales estarán destinadas a las energías limpias, es decir, a la generación de energía que no contamina ni el agua ni el aire. Existen muchos tipos de energías limpias más allá de las conocidas (solar, eólica (viento) e hidroeléctrica) que se denominan energías no convencionales. Éstas son más nuevas y aún se encuentran en pleno desarrollo, pero día a día, su crecimiento crece a pasos agigantados. Hoy, vamos a explicar cómo funcionan tres tipos de estas generaciones de energías no convencionales, sus ventajas y desventajas teniendo en cuenta su desarrollo tecnológico actual.

    Vamos a empezar por describir un tipo de generación de energía que tiene una función extra muy importante en tiempos actuales, la captación de gases de efecto invernadero (GEI) como son el dióxido de carbono (CO2), la creación de biocombustible por medio de aceites de microalgas marinas. Primero vamos a definir qué son las microalgas marinas, son microorganismos muy pequeños que miden entre 2 a 200 micrómetros o 0,2 milímetros, como una aguja de una inyección, son fotosintéticos, es decir que transforman la energía del sol en energía química y azúcares para alimentarse. Un ejemplo de microalgas son las nombradas Chlorophyta, las cuales se las llama también “algas verdes” y se encuentran, por ejemplo, en la Laguna Don Tomás en la ciudad de Santa Rosa, La Pampa. Sin embargo, en esta columna nos referiremos a las marinas, es decir, las que habitan en los mares y océanos. Algunas de estas microalgas almacenan energía en forma de aceites naturales. Entonces, con las condiciones adecuadas, las algas pueden generar una gran cantidad de dicho aceite, que puede ser convertido en biocombustible. Al ser cultivadas, estas pueden producir hasta 60 veces más aceite que plantas terrestres y capta mucho más CO2 también. Por estas razones, se ha pensado en su producción en masa para ser aprovechadas de manera sustentable. En Argentina, particularmente en la provincia de Mendoza, impulsado por la Universidad de Cuyo y el gobierno Nacional en el año 2015, se planteó la posibilidad de crear filtros de chimeneas industriales con microalgas marinas, de esta manera, se captarían gases contaminantes que de otra manera irían a la atmósfera y se extraerían biocombustible, azúcares y proteínas, las cuales pueden ser utilizadas como alimento. Es una forma que se prevé tenga alto potencial como generador energético y descontaminante atmosférico. Como desventaja puede mencionarse que actualmente tiene costes muy altos producir biocombustible de esta forma.

    Vamos a seguir sumergiéndonos en el océano de energías limpias no convencionales para hablar de la generación mareomotriz. Tal y como su nombre lo marca, es la energía que se obtiene aprovechando las mareas. Existen tres tipos de aprovechamiento, la “generación de corriente de marea”, las “presas de marea” y la “energía mareomotriz dinámica”. La primera tiene una lógica similar a los molinos de viento de energía eólica, nada más que en vez de viento moviendo turbinas o aspas, es el agua de las mareas, estos generadores se conocen como “tidal stream generators” (TSG) y tienen bajos costos. La segunda tiene un funcionamiento parecido a las represas de energía hidroeléctrica, con la diferencia que la energía potencial (la caída del agua) la da la diferencia entre marea alta y marea baja. Son presas o diques que cubren todo el ancho de un estuario. Sin embargo, esta forma tiene altos costes de infraestructura civil, no hay mucha disponibilidad mundial de sitios viables y modifican los ambientes. El tercero es similar al segundo debido a que también se utiliza la diferencia de mareas para generar energía eléctrica por medio de presas, pero se construyen desde la costa hacia afuera.

    Y finalmente, aunque no es un modo de generación de energía a gran escala, por el momento, y a modo de mostrar el ingenio e innovación en torno al desarrollo de nuevas formas limpias de producción energética, por el año 2015, un grupo de ingenieras chilenas desarrolló un cargador de baterías que se enchufa a plantas. ¿Quién no pensó alguna vez en poder enchufar su celular a una papa para poder cargarlo? En este caso, se trata de un biocircuito bajo tierra que genera entre 5 voltios a 600 miliamperes, lo cual no es mucho, pero es algo.

    Por supuesto que existen muchas formas de generación energética además de la utilización de combustibles fósiles, y cada vez hay más innovación e inventiva para poder aprovisionarnos de la energía que necesitamos para nuestra vida cotidiana produciendo el menor impacto ambiental posible. Debemos celebrar e incentivar estas nuevas formas o paradigmas. Hablando de paradigmas, la semana que viene vamos a detallar distintos tipos de pensamientos filosóficos, ambientales y económicos en torno a la generación de energías.