En la columna ambiental de hoy tocamos el tema de la privatización del agua, su puesta en el mercado de futuros y la necesidad de la percepción de los recursos naturales como bienes públicos.
Cuando hablamos de recursos naturales decimos que son todos aquellos bienes y servicios aprovechables por los seres humanos que se encuentran en el ambiente. Existen distintos tipos de recursos naturales, ya sea flora, fauna, suelo, aire, minerales y/o agua (entre otros). Estos recursos son para uso de toda la especie humana, por lo tanto, en un mundo utópico, no deberían tener dueño. Pero la realidad es otra. En cuanto a su propiedad jurídica, la Constitución Nacional en su artículo 124 establece que corresponde a las provincias el dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio, es decir que los bosques, llanuras, aguas son de soberanía estatal de la provincia. Claro que este artículo ha hecho que haya conflictos en el tratamiento de los recursos hídricos compartidos, como son el caso del Rio Atuel que nace en Mendoza, pero atraviesa La Pampa, en este caso particular, un fallo de la Corte Suprema de Justicia le dio el carácter de “interjurisdiccional” al río, que, aunque no resolvió el conflicto ayudo mucho a la provincia pampeana. En fin, retomemos, los recursos hídricos son de todos/as pero son de nadie al mismo tiempo, son bienes públicos. Como en Argentina, donde la distribución de agua potable se realiza por parte del Estado. Sin embargo, cabe aclarar, que no en todos los países es de esta manera, en muchos el agua se privatiza, es decir que su distribución es realizada por medio de concesiones privadas. Esto último, fue tema de conflicto en muchos de estos países. Como lo fue la “guerra del agua” en Bolivia en el año 2000, en México en el 2016, entre otros casos que han llevado a la privatización del agua a un plano de conflicto social.
A principios de este mes, se han inundado las redes y los diarios con titulares de “El agua empieza a cotizar en bolsa”, automáticamente, a todos/as nos dio un poco de miedo sobre un futuro distópico post apocalíptico con agua disponible para unos pocos. ¿Tenemos razón al tener miedo?. Bueno, vamos a averiguarlo. Primero, definiremos qué es la bolsa de valores y el mercado de futuros. Si, lo sé, es una columna ambiental y no económica, pero es necesario entender esto para tener idea de los impactos. La bolsa de valores es un espacio donde las empresas compran y venden acciones, y el mercado de futuros es la realización de contratos de compra o venta en una fecha futura, pactando en el presente el precio, la cantidad y la fecha de vencimiento.
Entonces, ¿en qué quedamos? El agua, ¿es un bien público o privado?. Bueno, desde CME Group (que son quienes empiezan con la puesta del agua en el mercado de futuros) aseguran que es una forma de gestionar el riesgo y nivelar mejor las demandas competitivas de la provisión de agua considerando la incertidumbre que las sequías y las inundaciones traen a su disponibilidad. Claro, que teniendo una ganancia económica en el camino. Por otro lado, desde la Organización de Naciones Unidas (ONU) han expresado su descontento con respecto a esta “nueva” forma de valorar el agua debido a que esto invitará a los especuladores a comercializarlo como el oro y el petróleo, remarcando que es un bien público y a que es un derecho humano. Sin agua no vivimos. Sin embargo, no en todos los países, como mencionamos antes, el agua se encuentra manejado por el Estado (bien público) si no que lo hacen concesiones privadas y, no solo debemos pensar en el agua que tomamos de manera directa, sino también en lo que usa la agricultura, actividad que tiene la mayor huella hídrica del mundo.
Hasta acá explicamos un poco de que va el tema del agua en el mercado de valores, pareciera ser una mera “ayuda” para que las personas no se queden sin poder comprar agua, en aquellos lugares donde el agua ya es privada, debido a la escases del recurso y al aumento de precio. Lo cual parece razonable acorde a su realidad.
Ojalá nadie tuviera que pagar por el agua y/o fuese manejada como bien público en todos los casos ya que es un derecho humano. Entonces, ¿debemos tener miedo?. No, pero si debemos estar alertas. Ver que el mercado no especule con los precios del agua como lo hacen con el oro, velar por políticas de acceso universal al agua y por disminución de huella hídrica para no agotar el recurso ni contaminarlo. El agua abunda, pero es un bien escaso.
