En la columna ambiental de hoy hablamos de la Capa de Ozono. ¿Qué es? ¿Para qué sirve? ¿Se puede cerrar el agujero que se ha formado por acción humana?
Hace unos días, la Estación de Vigilancia Atmosférica Global Ushuaia (VAG) advirtió que el “agujero en la capa de ozono” iba a alcanzar durante dos días a la ciudad de Ushuaia en la provincia de Tierra del Fuego, Argentina. Recomendaron que la gente evite la exposición al Sol entre las 10 y las 16 hs. Pero, ¿qué significa esto? ¿Por qué sucede y qué consecuencias trae consigo?
Antes que nada, vamos a definir qué es la Capa de Ozono. El Ozono es una molécula compuesta por 3 Oxígenos (O3), es decir que tiene un Oxígeno más que las moléculas que conforman el aire que respiramos (O2). Esta capa, que también se denomina Ozonósfera, se encuentra entre los 19 y 30 km de distancia vertical en la atmósfera terrestre y se crea debido a un proceso que se llama “Fotólisis” en el cual los rayos Ultra Violetas (UV) provenientes del Sol rompen las moléculas de oxígeno O2 y se reagrupan en forma impar por la gran cantidad de energía que se ve involucrada. Esta capa se rompe y forma constantemente, siempre y cuando la atmósfera no esté contaminada, estando en equilibrio.
Ahora bien, ¿por qué es importante la Ozonósfera? Bueno, en este proceso de Fotólisis, se amortigua la entrada de rayos UV a la Tierra. Si no fuera por la Capa de Ozono, una gran cantidad de radiación UV alcanzaría la superficie terrestre causando daños a todas las especies vivas. Imaginemos que estamos en la playa y no nos ponemos protector solar estando en pleno mediodía sin sombra acostados sobre la arena, seguramente nos quememos. Ahora pensemos que pasaría si no tuviéramos una capa de “protector solar” que rodee nuestro planeta. Incendios, evaporación acelerada de cuencos de agua, enfermedades en la piel, cambios genéticos, entre otras.
Pese a ser una cubierta gruesa que resiste y que se nutre de la radiación solar para formarse, esta capa no es indestructible. Toda acción humana genera un impacto en el ambiente. En la década de los ‘70s se descubrió que algunas cosas que utilizaban o tenían clorofluorcarbonados (CFCs) destruían la capa de ozono. Este compuesto se encontraba en casi todos lados, como en todos los aerosoles que usamos ya sea para cosmética, aromatizantes, pinturas, insecticidas, así como también en aires acondicionados, heladeras domésticas, industria frigorífica y en la producción de algunos plásticos. La destrucción de la Ozonósfera se produce cuando el balance natural de producción y destrucción de Ozono se desequilibra a favor de la destrucción y se forma entonces lo que conocemos como “agujero en la Capa de Ozono”. Este mide unos 20 millones de km2 (aproximadamente y en promedio) y se suele localizar en torno a la Antártida.
Entonces, ¿se puede cerrar el agujero en la Capa de Ozono?. Bueno, sin lugar a dudas la problemática de la Ozonósfera fue una de las que más rápido se trató a nivel internacional, en comparación a otros desbalances ambientales. En 1985, 20 países firman el “Convenio de Viena para la Protección de la Capa de Ozono” donde se establecía un marco de negociación para ver cómo se podía disminuir la cantidad de CFCs emitidas. En 1987, se crea el “Protocolo de Montreal” con la firma de 43 países, donde se comprometen a bajar a un 50% los niveles de CFCs para el año 1999. Luego de más investigación científica, en el año 1990 se vuelve a redactar el protocolo comprometiéndose a eliminar totalmente el uso de CFCs para el año 2000, sin embargo, en el año 1992 se vuelven a juntar y adelantan la eliminación de estos compuestos para el año 1996. Claro, que al eliminar algo es necesario conseguir un sustituto, el cual fueron los compuestos hidroclorofluorocarburos (HCFC), los cuales no suponen una amenaza para la capa de ozono, pero sí son gases que potencian el efecto invernadero. Pese a que ya han pasado 24 años desde que se eliminaron casi totalmente los CFCs, la recuperación total de la capa de ozono no sería sino hasta, quizás, el año 2050. Actualmente, se está estudiando cómo afecta el aumento de gases de efecto invernadero a la Capa de Ozono.
El accionar internacional con respecto al agujero en la Ozonósfera y sus posibles impactos fue de los más rápidos conocidos en la historia moderna en materia ambiental. Si todas las medidas ambientales y reemplazos de productos contaminantes por otros de “menor impacto” se hicieran con tal velocidad y coordinación con el campo científico, la humanidad podría avanzar mejor hacia un camino más sustentable. Por lo pronto, cuidémonos siempre usando protector solar.

