En columnas anteriores revisamos la visión que tenemos de nuestra propia especie dentro del medio ambiente y vimos que un problema recurrente es la no incorporación del humano dentro de los ecosistemas como parte y par de los ambientes y sus componentes, es decir, la flora, fauna, ríos, lagos, montañas, etc. Pero, ¿cómo afecta esta visión “antropocéntrica” a los demás habitantes del ambiente?
Al leer o escuchar una noticia ambiental en un diario, blog, radio, televisión u otros medios, se suele hablar del medio ambiente desde el punto de vista de los problemas que hay en él. Estos “problemas” se denominan “Problemáticas ambientales” y se definen como los efectos nocivos sobre los ambientes que son producto de distintas actividades humanas. Estos se pueden clasificar según su causa, consecuencia o lugar de afectación.
Vamos a empezar por entender las consecuencias de estas problemáticas para luego ver donde se producen en mayor cantidad y finalmente pasar a las causas que crean estos problemas. Al saber todos estos detalles, podremos no solamente entender mejor nuestro impacto o huella en la Tierra como especie, si no que podremos encontrar soluciones para remendar estos problemas ambientales.
De las consecuencias más notorias y que es a su vez causa de otros problemas, se encuentran las que se denominan “pérdida de hábitat” y “pérdida de biodiversidad”. Un hábitat es el lugar donde vive y se relaciona un conjunto de especies, ese conjunto de especies de flora y fauna, se denomina biodiversidad o diversidad biológica. Entonces, la perdida de hábitat puede dar lugar a una pérdida de biodiversidad. Cuando hablamos de pérdida de hábitat hablamos de deforestación (es decir, tala de árboles nativos), reemplazo de uso de suelo (por ejemplo, cambiar un pastizal natural por cultivos agrícolas intensivos) o la destrucción de las funciones del ecosistema por degradación. Más adelante iremos más profundo en esta última y definiremos qué son las funciones de un ecosistema, por lo pronto, cuando nos referimos a degradación se habla del deterioro progresivo del medio ambiente.
La pérdida de biodiversidad no solo conlleva a la extinción de especies de flora y fauna de manera masiva y en grandes cantidades, sino que además, la pérdida de hábitat que lo ocasiona puede aumentar nuestro riesgo de salud. Al haber un aumento de población humana en ciudades y disminuyendo la cantidad de ambientes naturales, existe un incremento de enfermedades de origen animal (zoonosis) debido al contacto con fauna silvestre que pueden ser vectores de enfermedades. Ejemplos son el ébola, el síndrome respiratorio de Medio Oriente (MERS), el síndrome respiratorio agudo grave (SARS), el virus del Nilo, el virus del zika y el SARS-COV-2, causante del COVID-19.
Tener un entendimiento que abarque las consecuencias del deterioro ambiental puede ayudar a mejorar la calidad de vida y la salud de las personas.

