domingo, 22 de noviembre de 2020

El primer paso para el cambio

En la columna ambiental de hoy seguiremos incursionando en la temática del cambio climático, viendo sus causas para poder luego detallar soluciones.

    El Cambio Climático es la variación significativa en los componentes del clima, es decir, aumento o disminución de la cantidad de precipitación, temperatura, vientos. Esta alteración tiene que ser reiterada en el tiempo, en otras palabras y con un ejemplo, si un año llueve más y otro menos en comparación a la media anual, no es cambio climático es sólo “Variabilidad Climática” y es normal. Nunca va a llover exactamente lo mismo en todos los años. Ahora bien, si durante más de 10 años consecutivos hay sequía en una región, sí ha cambiado el clima. Este término se ha popularizado y cada vez hay más estudios y noticias que hablan del tema en los medios de comunicación culpando a la humanidad por la ocurrencia del mismo. Entonces nos preguntamos, ¿realmente somos la causa del cambio climático? ¿Existen los cambios climáticos naturales?

    En primera instancia, la respuesta llana y concreta es que el cambio climático puede ser consecuencia natural (debido a varias causas) o antrópica (es decir, por acción humana). Existen muchas causas naturales que han y pueden producir cambio climático, vamos a detallar algunas. Una causa es por las variaciones en la órbita terrestre, debido a que los movimientos de rotación y de traslación de la Tierra no son constantes. Otra es la reubicación de los continentes debido al movimiento de las placas tectónicas, por ejemplo la Antártida en algún momento pasado de la historia del planeta se encontraba cerca del ecuador y su clima no era polar sino ecuatorial y cálido. Además, la actividad solar debido a que su aumento o disminución puede provocar la variación de temperatura terrestre. Y/o la actividad volcánica porque cambia la reflectividad de la atmósfera y reduce la radiación solar que llega a la superficie de la Tierra. Un efecto similar al aumento de erupciones de volcanes sucede por ejemplo con la caída de un meteorito, como paso con el famoso meteorito que extinguió a los dinosaurios, en realidad lo que afectó a esas especies fue el cambio climático generado por la gran cantidad de suspensión de polvo producto del impacto que quedó en la atmósfera y se generó una edad de hielo. En relación a las causas derivadas de los volcanes y el Sol, existe un suceso en la historia de la humanidad muy interesante y no tan conocido. Desde comienzos del siglo XIV hasta mediados del XIX sucedió lo que se conoce como “La Pequeña Edad de Hielo” o “Pequeña Glaciación” en el hemisferio norte del planeta.

    Sin embargo, la ocurrencia del Cambio Climático que está sucediendo ahora es indudablemente por causas no naturales, por acción humana. Cuando hablamos de acción humana nos referimos a la liberación de gases de efecto invernadero (GEI) como son dióxido de carbono, metano, gases con nitrógeno y azufre y vapor de agua. Desde la Revolución Industrial, allá por mediados del 1700, la cantidad de dióxido de carbono aumentó un 27% en la atmósfera. Lo cual no parece tanto, pero si sumamos además las otras emisiones (es decir, liberación de gases a la atmósfera), consideramos que los sistemas naturales poseen un equilibrio y que ese aumento sucedió en sólo 400 años (lo cual para la escala temporal que maneja el planeta es menos de un segundo para nuestra percepción), ese porcentaje es un golpe a tener en cuenta. Entre los efectos que se observan, además del aumento de GEI, están el derretimiento de los casquetes polares como la disminución del hielo marino del Ártico a una tasa (medida de cambio en el tiempo) de casi el 13% cada década, el aumento de tormentas y sequías más extremas y la extinción de especies entre otras.

    Ahora bien, ¿se puede revertir o mitigar el cambio climático? ¿Debemos adaptarnos a una realidad tajante y sin alternativa? ¿Podemos saber cuánto aportamos al cambio climático? Bueno, todas esas preguntas también están muy sobre la mesa y las vamos a detallar en la columna de la semana que viene. Existen formas de aportar soluciones a la situación del clima global. 

    Por el momento, no debemos caer en la culpa por eventos históricos que ocurrieron hace más de 3 siglos ni sucesos actuales producto de políticas que no podemos manejar.